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Nueva escena de rol: Sopa, libros y redes sociales

Punto de vista: Cheslay

gracias es lo único que dice al recivir su Chowder seafood en la habitación en la cual se ospeda.

Cheslay se sienta en el escritorio con el semanario abierto en la mesa mientras degusta el salmón y las patatas, el marisco no está mal y decide que aquel plato podría ser pedido en más ocasiones.
llevaba días pensando en el video que había visto en glovaltube. lo que realmente la definió a escribir sobre él fue la noticia en la que paco raposo había perdido su inmunidad política y además había sido multado.

Murmuras con acento irlandés, «un político que cree que el poder lo va a salvar de joderse públicamente…»
después de un rato termina su sopa y tira el envase plástico a la papelera. coge el semanario y se lanza a la cama, lee y rlee la noticia una y otra vez

Murmuras con acento irlandés, «vamos, tienes que lograr escribir sobre eesto.»
Cheslay se estira en la cama y fija la mirada en el estuche verde metalizado que hay en el escritorio, algunos volígrafos negros asoman de él.
se pone en pie, saca el libro que ha decidido iniciar y empieza a escribir, el dinero que tiene en el banco aún la dejará estar tranquila un par de meses en españa sin muchas complicaciones y; aunque aún no ha encontrado a Aria ni se ha topado con Tristán, ya ha decidido que lo mejor es dejar aquel caso, Kerri seguro estará en manos de la policía y ella ya tiene suficiente con aquel invécil que le pidió su collar.

Murmuras con acento irlandés, «evitas… »
fija la mirada en una foto de Su familia, tal vez empezar en españa y no volver a irlanda sea un error, o tal vez… Vino aquí buscando un sueño, y a Aria. pero visto lo visto será mejor centrarse en su sueño y… ¿De qué color iniciar el libro?

Cheslay mira los volígrafos pensatiba
se decanta por uno morado con olor a uva y decide iniciar la introducción a su libro, el video lo hará después. aunque… tal vez cambiarle el título… no, no, ese título está perfecto. La clave de la felicidad en principio le sonaba a campaña barata de psicología, luego pensó que de verdad venía bien para hablar de política y entonces simplemente lo dejó.

aquel que decida leer este libro podrá hacerlo desde una perspectiva crítica, también desde una simplemente idiológica. Yo por mi parte dejo claro que solo escribo con la finalidad de informar de todas las cosas que veo que no me encajan y me gustaría que el lector también pudiese apreciar. Sea como fuere la cuestión es que la clave de la felicidad tiene como finalidad hablar de política, sin posicionarse a favor de nadie iniciando con temas actuales en el momento de la redacción y haciendo alusión a artículos anteriores cuando esto sea necesario. Sin más que decir le deseo una buena lectura.

Firmado: Cheslay Burke.

Cheslay se paró un instante a reflexionar sobre todo lo que sabía. abrió instalife para ver los perfiles de tristán, aria y brisa. Brisa lucía contenta junto a una chica en la fotografía, parecía en una fiesta y cheslay reconoció a la chica como Moria Aldrich, una aficionada a hacer videos de lugares y subirlos a glovaltube.
era relativamente buena, buena desde la perspectiva de que tenía 15 años, pero no dejaba de ser una niña queriendo destacar. en el Perfil de tristán solo veía fotografías de museos e iglesias y catedrales que seguramente el chico habría ido a visitar por su pasión hacia la arquitectura antigua y la pintura; podría decirse que amaba el arte en todas sus formas.

y En el perfíl de aria se topó con la famosa Atenea. A cheslay le había caído como un cuvo de agua fría darse cuenta de que Aria mantenía una relación con otra mujer; pero pensaba que también tenía derecho a ser feliz después de todo y que la sonrísa que lucía en su fotografía más reciente valía el dejarla en paz. Era una buena chica, un tanto rarita pero buena.

Y Atenea, tenía talento, pero era claro el cambio que había dado en los últimos meses. En sus fotografías anteriores casi parecía otra.

Cheslay decidió dejar el móvil y volver al libro, a fin de cuentas tenía mucho que redactar.

Nueva Escena De rol: Llamando Mientras Espero

Punto de vista: dámaso

dámaso está esperando el tren que lo llevará a sevilla; mientras espera, decide llamar a arnulfo
dámaso saca su teléfono y marca el número de arnulfo
arnulfo ha descolgado la llamada
arnulfo dice por teléfono, hola?
dámaso dice por teléfono, arni!
dámaso sonríe olvidando que arnulfo no está ahí
arnulfo dice por teléfono, cómo has estado que no sé de ti desde el martes
dámaso recuerda que no se despidió de arnulfo antes de viajar a málaga y maldice por lo bajo
dámaso dice por teléfono, ains pero sí seré pendejo
dámaso dice por teléfono, me fui a málaga en el tren. mira que te iba a llamar y con tanta cosa se me fue
se oye a arnulfo reír del otro lado de la línea
dámaso se ríe a carcajadas.
dámaso dice por teléfono, no te rías, que se me vino la loquera de viajar en tren y que me voy
el pedo es que tarda un chingo en llegar y otro chingo para salir
arnulfo dice por teléfono, siempre he tenido curiosidad de viajar en tren, pero si dices que tarda horas en llegar mejor deberías ir en taxi
dámaso niega
dámaso dice por teléfono, nel pero ya te digo que se me vino la loquera de viajar en tren pa ver qué se siente
arnulfo dice por teléfono, y qué se siente?
dámaso ríe a grito avierto
dámaso dice por teléfono, pus la verdad da hueva esperar porque tarda un chingo pero te ahorras el taxi y pus como también hay un tren que te lleva a sevilla pus ahora lo espero
dámaso dice por teléfono, y bueno tú cómo has estado? que ya vastante te dije de la hueva que me da esperar
arnulfo dice por teléfono, bien, gracias; aquí con las terapias
dámaso sonríe
dámaso dice por teléfono, qué bueno. no sé cuándo regrese, pero lo primero que voy a hacer cuando me baje del tren es ir al hospi a visitarte
arnulfo dice por teléfono, espero tu visita
dámaso pone cara de desesperado
dámaso dice por teléfono, ay cómo tarda esta putada
arnulfo suspira del otro lado de la línea
arnulfo dice por teléfono, paciencia, que hablar como si estuvieras en una taberna no hará que el tren llegue más rápido
dámaso se sonroja con intensidad.
dámaso cae en cuenta de lo que ha dicho y se ruboriza más, pues no pensaba decirlo por teléfono
dámaso dice por teléfono, ains, arni, es que en serio tarda un chingo y da hueva esperar, pero vale
arnulfo dice por teléfono, ya te dije, hablar con ese lenguaje de cantina no hará que el tren tarde menos
el teléfono de dámaso le da un mensaje de que se está quedando sin pila
Dices con acento mexicano, «puto teléfono de mierda»
dámaso dice por teléfono, bueno, arni, te dejo porque esta chingadera se está quedando sin pila; ya si eso te llamo cuando llegue al hotel y cargue esta chingadera; que ya estoy pensando irme a dormir porque esto de esperar el pinche tren hacia sevilla me dio un chingo de hueva
arnulfo dice por teléfono, vale; nos hablamos pronto. buen viaje y suerte con ese tren
dámaso dice por teléfono, gracias, y te dejo que esto se queda sin batería
dámaso cuelga la llamada, maldiciendo por no haber puesto a cargar el teléfono antes de salir el hotel y por su ocurrencia de viajar en tren

Nueva Escena De Rol: Conuevo Compañero De Habitación

Punto de vista: arnulfo

Armalfio despierta desorientado, desconoce el lugar
Armalfio se mueve para todos lados, incómodo
arnulfo se mueve en un sueño inquieto
Armalfio tose
Armalfio murmura con acento chileno, «donde estoy!»
Armalfio se trata de incorporar y las vías no lo dejan mover
arnulfo despierta sobresaltado, por un momento no sabe dónde está
Armalfio murmura con acento chileno, «mierda! ya me acuerdo!»
arnulfo mira hacia todos lados
Armalfio está mareado. intenta coger una botella de agua que hay en un estante al lado de la cama
arnulfo se levanta apoyándose en las muletas
Armalfio grita: «mierdaaaaaa, me quiero ir! sáquenme esto!»
arnulfo se sobresalta con el grito; descorre la cortina para ver de dónde viene
Armalfio siente un ruido y mira hacia la cortina
Armalfio ve al hombre apoyado en las muletas
arnulfo no sabe si avanzar o dejar la cortina como estaba
Armalfio murmura con acento chileno, «perdón… pensé que estaba solo…»
arnulfo mira al hombre sin atreverse a avanzar
Armalfio murmura con acento chileno, «no quería interrumpirlo, ni incomodarlo…»
Murmuras: «tranquilo; de hecho me estaba despertando de una pesadilla»
Armalfio murmura con acento chileno, «perdón por despertarlo…»
Murmuras: «al contrario, se lo agradezco; ya le dije que era una pesadilla»
Armalfio sonríe.
arnulfo avanza un poco pero sin acercarse a armalfio
Armalfio murmura con acento chileno, «me llamo armalfio, mucho gusto…»
Murmuras: «mucho gusto, armalfio, yo soy arnulfo»
Sonríes.
Armalfio se aferra a las sávanas
Armalfio dice con acento chileno, «cuidado, no se vaya a caer por favor, que desde aquí no lo puedo ayudar…»
arnulfo nota la acción del hombre y le sonríe tranquilizador
Dices: «no se preocupe, no pasa nada»
Armalfio suspira profundamente.
Dices: «y tranquilo, que nadie nos va a lastimar»
Armalfio le señala una silla para que se siente
arnulfo se desplaza hasta la silla
Dices: «permiso para sentarme»
Armalfio dice con acento chileno, «si, adelante.»
Armalfio sonríe.
arnulfo se sienta en la silla
Armalfio dice con acento chileno, «hace mucho aquí?»
Dices: «sí. ya hasta perdí la cuenta»
Armalfio dice con acento chileno, «un accidente?»
arnulfo asiente con un movimiento de cabeza.
Dices: «me atropelló un conductor ebrio y estuve mucho tiempo sin caminar»
Armalfio dice con acento chileno, «y por eso la pesadilla»
Dices: «no esa era por otra cosa»
Armalfio murmura con acento chileno, «oo, noo, lo siento. y está preso?»
arnulfo niega con un movimiento de cabeza.
Armalfio dice con acento chileno, «se arrancó?»
Dices: «el hombre ni siquiera sabía dónde estaba; supongo que lo llevaron a su casa o no sé, porque ni siquiera podía sostenerse»
arnulfo recuerda lo que escuchó cuando trajeron a armalfio pero no dice nada
Armalfio murmura con acento chileno, «pero… no lo procesaron por lo que le hizo?»
Murmuras: «no»
Armalfio dice con acento chileno, «y por qué!»
Dices: «no sé»
Armalfio dice con acento chileno, «que rabia!»
arnulfo niega con un movimiento de cabeza.
Dices: «nada se gana con la rabia»
Armalfio dice con acento chileno, «ya lo perdonó?»
Dices: «sí»
Dices: «odiarlo no me beneficia en nada»
Dices: «al contrario, sólo me perjudico»
Armalfio murmura con acento chileno, «hay cosas que no se perdonan…»
Armalfio cierra los ojos bruscamente
arnulfo mira comprensivo al hombre
Armalfio se pone a temblar
Armalfio abre los ojos, y comienza a respirar más calmado
Armalfio murmura con acento chileno, «perdón…»
arnulfo se levanta y se acerca, tomando la mano del chico
Armalfio murmura con acento chileno, «mi idea no es asustarlo…}»
Murmuras: «no me asustó»
Murmuras: «tranquilo. como le dije, nadie va a lastimarlo»
Murmuras: «aquí estamos a salvo»
Armalfio niega con la cabeza.
Armalfio dice con acento chileno, «oiga, y tiene hartas vicitas?»
Dices: «no»
arnulfo suelta un suspiro profundo.
Armalfio dice con acento chileno, «y su familia, amigos, que se yo?»
Dices: «a veces viene un amigo pero se la pasa viajando»
Dices: «y mi familia… para ellos estoy muerto»
Armalfio dice con acento chileno, «yo no tengo familia. solo a una amiga, ojalá le avisen donde estoy para que venga»
Armalfio suspira profundamente.
Dices: «si dejó su contacto seguro las enfermeras le avisarán»
Armalfio dice con acento chileno, «sii, ojaláa»
arnulfo suelta un suspiro profundo.
Armalfio dice con acento chileno, «bueno, espero no volver a asustarlo para la próxima»
Armalfio dice con acento chileno, «ya que seremos compañeros de habitación»
Dices: «yo espero que no se asuste conmigo, que luego tengo unas pesadillas que no vea»
Armalfio dice con acento chileno, «enserio»
Dices: «sí»
Armalfio dice con acento chileno, «aquí nos apañaremos»
Armalfio dice con acento chileno, «pregunta, usted estaba acá cuando me trajeron?»
Dices: «la de hace rato no era tan fuerte, pero en ocasiones despierto sudando frío y un papel es negro comparado con mi cara»
arnulfo asiente
Armalfio dice con acento chileno, «vió si dejaron en algún lugar mi celular, me aburriré sin él»
Dices: «estuve cuando lo trajeron pero la cortina estaba corrida»
Dices: «veré si está por aquí»
arnulfo busca el celular; ve uno en la mesita, pero está lejos de armalfio
Dices: «lo han puesto en la mesa, pero le queda lejos»
Armalfio dice con acento chileno, «y no se podrá mover la mesa…»
Dices: «mejor me muevo yo»
Armalfio dice con acento chileno, «no no!»
Dices: «que crei que sí lo alcanzo»
Armalfio dice con acento chileno, «no es necesario, no quiero que le ocurra algo por mi culpa»
Armalfio dice con acento chileno, «con estas mangueritas de suero y medicamentos, me siento atrapado, limitado en movimientos»
arnulfo se impulsa con las muletas hasta acercarse a la mesa y luego se estira hasta que lo alcanza
Dices: «sé lo que es eso»
arnulfo le pasa el celular a armalfio, posteriormente se vuelve a sentar en la silla
Armalfio dice con acento chileno, «gracias…»
Armalfio dice con acento chileno, «con cuidado por favor…»
Armalfio mira nervioso al hombre
arnulfo hace un gesto tranquilizador
Dices: «no se preocupe, que me sirve de ejercicio»
Armalfio sonríe.
arnulfo le devuelve la sonrisa
Armalfio dice con acento chileno, «por su apariencia, parece joven. cuantos años tiene?»
Dices: «20. bueno casi 21»
Armalfio dice con acento chileno, «21 y ya con un accidente tan feo en su vida…»
Murmuras: «un accidente y un conflicto armado y quién sabe qué más siga»
Armalfio dice con acento chileno, «conflicto armado?»
arnulfo asiente con un movimiento de cabeza.
Armalfio murmura con acento chileno, «y yo pensé que mi vida ha sido un infierno…»
arnulfo recuerda algo y cierra los ojos un momento
Murmuras: «hay de infiernos a infiernos»
Armalfio murmura con acento chileno, «así veo…»
Armalfio dice con acento chileno, «son muy malas las comidas de aquí?»
Dices: «pues…»
Armalfio murmura con acento chileno, «tengo hambre…»
Armalfio dice con acento chileno, «ojalá que cuando venga gabi, me traiga algo rico…»
Murmuras: «no son lo mejor, pero son nutritivas»
Armalfio dice con acento chileno, «ella es chef, si quiere le digo que le prepare algo a usted»
Dices: «y hojalá que pueda comerlo»
arnulfo recuerda algo y sonríe
Armalfio dice con acento chileno, «se podrá traer comida a escondidas aquí?»
Armalfio dice con acento chileno, «pastelitos, galletitas, tortitas, algo así»
Murmuras: «una persona que me visita a veces, me trajo unos pastelillos. todavía me queda uno pero no sé si pueda comerlo»
Armalfio dice con acento chileno, «no lo se…»
Armalfio dice con acento chileno, «mejor preguntar cuando venga alguna enfermera si puedo comer de todo»
Dices: «será lo mejor»
arnulfo lo mira cómplice
Armalfio dice con acento chileno, «pero lo que más tengo es sed…»
arnulfo observa una botella de agua
Dices: «han dejado una pero no sé si puedo dársela»
Armalfio murmura con acento chileno, «es solo un poquito…»
arnulfo mira hacia todos lados como viendo que no llegue nadie
Armalfio murmura con acento chileno, «para mojarme los labios aunque sean…»
Armalfio mira a todos lados. pone oído, y a la lejanía escucha voces conversando
Armalfio murmura con acento chileno, «mejor que no…»
Murmuras: «de hecho no»
Armalfio dice con acento chileno, «no quiero meterlo en algún problema por mi culpa…»
Murmuras: «y de hecho será mejor que me retire, que si no capaz nos llaman la atención por platicar a estas horas»
Armalfio murmura con acento chileno, «si…»
Armalfio dice con acento chileno, «vaya a descansar. pero con cuidado, no se vaya a caer…»
Armalfio dice con acento chileno, «que no me lo perdonaría…»
arnulfo se levanta y se desplaza hasta quedar del otro lado de la cortina
Dices: «descuide, que en todo caso fui yo quien se movió de su sitio»
Armalfio dice con acento chileno, «buenas noches compañero arnulfo, que descanse.»
Dices: «es mutuo, señor armalfio»
arnulfo corre la cortina, para posteriormente recostarse en la cama
Armalfio se intenta acomodar lo mejor posible, cierra los ojos y se duerme.

Nueva Escena de rol: Prácticas Peligrosas

Punto de vista: Ccristóbal.

Un ascensor interno para en Hospitalización-Rellano Interno y las puertas se abren.
sales del elevador.
Comunidad de Madrid; Hospitalización-Rellano Interno
Ves Un ascensor interno aquí.

Hospitalización-Habitaciones
Te encuentras con arnulfo.
La puerta de la habitación se abre y Justino entra junto a Paloma empujando una camilla.
Cristóbal va tras el grupo y les adelanta.
Dices con acento melillense, «colocadlo aquí en esta cama y tened cuidado, que no es un saco de patatas.»
Justino se muerde la lengua y acerca la camilla.
Paloma se dispone a colocar la hidratación en el paral de la cama.
Justino mira a Armalfio.
Justino dice: «tú relajaico ahí, chaval, que mientras más te dejes más pronto terminamos, ¿eh?»
Cristóbal vigila al celador con cierto recelo.
Armalfio está tan asustado que no abre los ojos, solo se limita a asentir con la cabeza
Justino coloca la camilla y en un pis pás recuesta al joven en la cama.
Armalfio se siente mareado
Paloma se acerca ajustándose los guantes y comienza a verificar la vía y a regular el goteo.
Justino dice: «enga, me marcho por donde vine que hay más pacientes esperando.»
Paloma asiente y sigue a lo suyo.
Justino sale disparado con la camilla canturreando bajito.
Cristóbal mira al celador de reojo y se acerca a la cama.
Justino sale de la habitación.
Armalfio abre un ojo para ver donde está
Dices con acento melillense, «bien, Armandio. »
Armalfio dice con acento chileno, «armalfio…»
Dices con acento melillense, «cómo te sientes ahora?»
Dices con acento melillense, «ya, bueno, sí, eso mismo. »
Armalfio dice con acento chileno, «mareado… no siento mi… bueno… ya sabe…»
Paloma respira profundo.
Dices con acento melillense, «bueno, es apenas natural, ahora mismo tus genitales están muy inflamados producto del trauma y la infección.»
Armalfio comienza a llorar, recordando lo que le sucedió
Dices con acento melillense, «pero había que trasladarte desde la UCI porque se necesitaba la cama, entenderás que tenemos muchos pacientes … más graves.»
Armalfio asiente afirmativamente.
Armalfio murmura con acento chileno, «doctor, me cortaron el pene?»
Dices con acento melillense, «como mi especialidad no es la urología, se te va a reasignar a otro médico. Puede ser el urólogo o algún otro colega de medicina Interna.»
La cara de Armalfio se pone colorada como un tomate.
Cristóbal alza las cejas.
Armalfio dice con acento chileno, «está bien, gracias…»
Dices con acento melillense, «pero hombre, que no te has visto ahí abajo? claro que no te han amputado nada.»
Paloma pone los ojos en blanco.
Armalfio murmura con acento chileno, «es que la última ves que lo vi, estaba muy inchado, pensé que iba a explotar. y luego no recuerdo, creo que alguien me trajo para acá…»
Dices con acento melillense, «bueno, si lo solicitas se te puede remitir también a siquiatría.»
Cristóbal niega con la cabeza con expresión de reproche.
Dices con acento melillense, «ya, y suerte que tuviste de que te trajeran.»
Armalfio murmura con acento chileno, «diós mío…»
Dices con acento melillense, «Mira, voy a indicar en tu historia lo que ya te he dicho. Aquí la enfermera va a dejar todo listo para que recibas tu medicación y se encargará de las curas.»
Armalfio asiente afirmativamente.
Dices con acento melillense, «es muy importante que sigas las instrucciones y que colabores, digamos para evitar males mayores.»
Armalfio dice con acento chileno, «si…»
Armalfio mira hacia todos lados con expreción de aterrorizado
Dices con acento melillense, «bien, te dejo, voy a ocuparme del papeleo y ya vendrá a verte el médico que se ocupe de tu caso.»
Armalfio apreta las sávanas nervioso
Cristóbal sale de la habitación a prisas.
Armalfio dice con acento chileno, «gracias…»

Punto de vista: Melissa.

Varias horas después…
Hospitalización-Habitaciones
Te encuentras con arnulfo y Armalfio.
Melissa entra con rapidez y se acerca a la cama de su paciente.
Armalfio está sudando y tiembla
Dices con acento argentino, «Paloma, dejanos un momento, ya te mando llamar cuando te necesite otra vez.»
Paloma asiente y sale hacia el puesto de enfermeras.
Melissa se acerca más a la cama de Armalfio.
Dices con acento argentino, «Hola, eres Armalfio, ¿no?»
Armalfio asiente afirmativamente.
Armalfio dice con acento chileno, «hola…»
Dices con acento argentino, «podés abrir los ojos, así nos podemos entender mejor, no te parece?»
Melissa acerca una silla y se sienta junto a la cama.
Armalfio abre los ojos con temor
Melissa lo mira, serena.
A Armalfio la mirada de la mujer lo tranquiliza
Dices con acento argentino, «recordás qué fue lo que te pasó? tengo información de tu historia, pero me gustaría saber tu versión.»
Armalfio dice con acento chileno, «si…»
Dices con acento argentino, «me lo querés contar? si no querés no hay problema, pero me gustaría preguntarte algunas cosas.»
Armalfio dice con acento chileno, «llegué al hotel después que un chico me botó a la calle después del suceso con el perro. recuerdo que me llevó a la urgencia, me hicieron curaciones, estuve unos días en su casa pero luego me hechó…»
Armalfio dice con acento chileno, «estuve un par de días en la habitación, quise salir a buscar comida, y me desmayé…»
Dices con acento argentino, «de acuerdo, entonces en definitiva las heridas en tus genitales son hechas por un animal, un perro más precisamente.»
Armalfio dice con acento chileno, «ya no podía orinar… me dolía hasta pa respirar…»
Armalfio asiente afirmativamente.
Dices con acento argentino, «donde te trataron? Porque acá no fuiste ingresado de inmediato.»
La cara de Armalfio se pone colorada como un tomate.
Armalfio dice con acento chileno, «no… no lo se…»
Dices con acento argentino, «está bien.»
Dices con acento argentino, «perdoná si soy un poco directa, pero tu caso amerita atención y cuidados, estuviste muy cerca de tener consecuencias más que graves, tenés eso claro?»
Armalfio dice con acento chileno, «si…»
Armalfio murmura con acento chileno, «todos los días sangraba al orinar…»
Dices con acento argentino, «no sé si tenés la zoofilia como parte habitual de tus prácticas sexuales, pero estaría bueno que la dejés de lado a ese tipo de prácticas.»
La cara de Armalfio se pone colorada como un tomate.
Armalfio murmura con acento chileno, «solo fue una ves…»
Dices con acento argentino, «el sangrado es el menor de tus problemas ahora, Armalfio.»
Armalfio murmura con acento chileno, «nunca más…»
Armalfio llora desconsoladamente.
Dices con acento argentino, «y si me permitís un consejo, es mejor que sea la última.»
Armalfio tiembla como un flan.
Armalfio asiente afirmativamente.
Armalfio mueve la cabeza para todos lados. no quiere ver esas imágenes confusas
Dices con acento argentino, «Mirá, hemos podido reconstruir parte de los daños, pero en vista de lo tarde que se te atendió, tenés una infección alta. Eres joven y empezás a responder a la medicación, pero cualquier descuido y podés tener serias consecuencias.»
Dices con acento argentino, «voy a ocuparme de tu caso, ya que estuve en la cirugía y mi área es la urología.»
Armalfio dice con acento chileno, «no… no quiero perderlo…»
Armalfio llora desconsoladamente.
Dices con acento argentino, «ya, eso es comprensible y que sepás que estamos haciendo todo lo que podemos para que eso no ocurra.»
Armalfio entre sollosos asiente a todo lo que dice la doctora
Dices con acento argentino, «tenés a alguien aquí en Madrid? por tu acento deduzco que no sos español.»
Armalfio dice con acento chileno, «soy chileno. y si, hay una amiga viviendo aquí»
Dices con acento argentino, «pues si querés podemos intentar notificarle que estás acá ingresado.»
Armalfio murmura con acento chileno, «si… por favor… es la única persona que tengo en el mundo…»
Dices con acento argentino, «dejá sus datos a la enfermera, ellas se pueden ocupar de eso.»
Armalfio dice con acento chileno, «está bien»
Dices con acento argentino, «ahora voy a revisarte un momento, luego dejaré a Paloma que se ocupe de la cura.»
Armalfio murmura con acento chileno, «si…»
Melissa abre un paquete de guantes y se lo coloca.
Armalfio se aferra a las sávanas.
Melissa se levanta y se inclina un poco, levanta las sábanas y revisa los genitales del joven con toda la delicadeza que amerita.
Armalfio mira hacia otro lado, no quiere ver
al levantar las gasas, el pene luce hinchado con la piel turgente, muy enrojecida y edematosa. Hay rastros de pus en el glande y varias cicatrices con las suturas empezando a desprenderse.
Melissa recoloca con cuidado las gasas y cubre al paciente.
Armalfio no siente el tacto de la mujer
Melissa mira a Armalfio.
Dices con acento argentino, «bueno, no voy a mentirte, la infección persiste y aunque va cediendo, progresa con lentitud.»
Armalfio asiente temerosamente
Dices con acento argentino, «vamos a tener que colocarte una sonda para que podás orinar mientras la infección cede, no queremos que tus riñones se fastidien también.»
Armalfio apreta los ojos con fuerza
Dices con acento argentino, «permitime que llamo a la enfermera.»
Armalfio asiente afirmativamente.
Melissa se quita los guantes, los tira en la papelera y sale un momento.
Melissa regresa con Paloma.
Ambas se colocan los guantes y comienzan con el procedimiento.
Armalfio solo escucha, no siente las manos de las mujeres
Armalfio murmura con acento chileno, «no… no… tengo miedo… no lo siento…»
Armalfio llora desconsoladamente.
Paloma retira las gasas y comienza a desinfectar la piel.
Dices con acento argentino, «respirá profundo, terminaremos en nada.»
Armalfio se concentra para ver si siente las curaciones
Melissa drena un poco el miembro antes de colocar la sonda.
Paloma le asiste colocando un recipiente y lavando con suero fisiológico.
Melissa comienza a colocar la sonda.
Paloma conecta la sonda a la bolsa recolectora.
Melissa se fija en la orina que comienza a llenar la bolsa y frunce el cejo.
Armalfio murmura con acento chileno, «me arde…»
Dices con acento argentino, «paloma terminá vos con la cura, voy a cambiar las indicaciones de la antiviotecoterapia.»
Melissa mira al paciente.
Armalfio murmura con acento chileno, «señorita… ayúdeme… me duele… me arde…»
Dices con acento argentino, «respirá profundo, es una sensación que dura un poquito pero luego se pasa.»
Melissa revisa la piel del joven de manos y piernas.
Armalfio intenta respirar pero se descontrola y comienza a temblar
Melissa le toma de la mano y se la sostiene.
Armalfio murmura con acento chileno, «señorita… esta censación no me gusta… no me daba hace años… son crísis de pánico…»
Dices con acento argentino, «escuchá, tenés que relajarte. La sensación de ardor va a ceder en poco y verás como vas a empezar a sentirte mejor.»
Armalfio siente rígidas las manos, les hormiguean, suda completo. siente sumbidos en los oídos
Dices con acento argentino, «aquí vos estás seguro, »
Dices con acento argentino, «abrí los ojos, mirame, mirá lo que te rodea. Estás seguro y atendido en el hospital.»
Armalfio murmura con acento chileno, «me voy a desmayar… me siento mareado…»
Dices con acento argentino, «respirá despacio, tenés que respirar un poco más lento.»
Armalfio tiembla en la cama.
Armalfio llora desconsoladamente.
Paloma termina de realizar la cura, se retira los guantes.
Armalfio escucha la voz de la mujer a la lejanía
Melissa ccruza una mirada con la enfermera.
Armalfio se le nubla la vista.
Paloma procede a retirar todo y sale con rapidez.
Dices con acento argentino, «solés tener problemas de estos, armalfio?»
Dices con acento argentino, «podés solo asentir con la cabeza.»
Armalfio habla entre cortado: si… hace muchos años que no me pasaba…
Paloma entra con rapidez.
Armalfio murmura con acento chileno, «cuando…»
Dices con acento argentino, «te escucho, podés seguir si querés, ya casi terminamos.»
Paloma mira a la doctora, Melissa asiente.
Armalfio murmura con acento chileno, «no… no… no puedo…»
Dices con acento argentino, «me estabas contando que hacía mucho no te ocurría.»
Paloma coloca la jeringa en la vía y comienza a inyectar un medicamento ansiolítico.
Armalfio comienza a respirar con más calma
Armalfio murmura con acento chileno, «el con sus amigos…»
Melissa le suelta la mano y revisa sus reflejos pupilares.
Armalfio murmura con acento chileno, «me… obligaban hacer cosas, que los niños no deben hacer…»
Paloma termina de colocar el medicamento.
Dices con acento argentino, «comprendo, no te preocupés, ahora estás aquí, nadie va a lastimarte aquí.»
Armalfio suspira profundamente.
Paloma retira todo y sale con cuidado.
Dices con acento argentino, «como te sentís ahora?»
Armalfio murmura con acento chileno, «mejor…»
Dices con acento argentino, «te hemos colocado un medicamento para la ansiedad, así que puede que te sintás un poco adormilado.»
Armalfio asiente afirmativamente.
Melissa suelta la mano del joven, se retira los guantes y los tira en la papelera, luego se sienta de nuevo en la silla junto a la cama.
Armalfio respira más relajado.
Dices con acento argentino, «mirá, te he indicado otro tipo de antibióticos, un diurético y también un analgésico. Vamos a ver cómo pasás las siguientes 72 horas.»
Armalfio asiente afirmativamente.
Dices con acento argentino, «voy a indicar como urgente la atención del servicio de Psiquiatría a ver si logramos que te asignen a alguien.»
Armalfio murmura con acento chileno, «si… creo que me volveré loco…»
Dices con acento argentino, «si llegás a sentir de nuevo pánico, podés pulsar el botoncito y llamar a las enfermeras. ellas van a saber qué hacer.»

Estaré despierto hasta que me quede dormido. Mundo virtual guardado.»

[Humor cyberlifeano]: «Y olé, por si nadie se dio cuenta, esperamos que el Armalfio se apague en cualquier momento.»
Dices con acento argentino, «tratá de descansar un poco, ahora mismo no te tenés que preocupar por nada.»
Armalfio murmura con acento chileno, «gracias…»
Armalfio murmura con acento chileno, «muchas gracias señorita…»
Dices con acento argentino, «no tenés que agradecerme nada, lo hago con mucho gusto.»
Armalfio intenta sonreir, pero se le cierran solos los ojos…
Dices con acento argentino, «vamos a ir vigilando tu caso. No te preocupés y descansá.»
Melissa ve que el joven se adormila y sale.

Nueva Escena De rol: Maldito rosa

Punto de vista: Kalwa

Kalwa suspira agotada después de su última clase de yoga, las mayas y la blusa vermellón se le ciñen al cuerpo y se acaricia el cuello buscando el cuarzo rojo con forma de rosa que desde luego no se había puesto.
Se pone en pie observando el departamento que alquiló mientras Katariina habla con el agente inmobiliario para comprar la casa que ya han visto las cinco y se percata de la gargantilla adornada con lapizlázuli y los pendientes de plata en la mesilla de noche, acaso los habrá dejado allí Taini.
Taini y ella tenían una relación formal hacía dos semanas, estable hace seis meses. Acaricia el retrato de ambas que descansa en la mesita, ambas vestidas de carmín y taini con las puntas del cabello tintadas de plateado, Ella no dudaba de que en algún momento su pareja se cambiaría el color castaño por un rubio para poder pintárselo de mas colores; no le gustaba mucho aquello de taini, pero asumía que a ella sí y mientras se sintiese cómoda no veía el problema.
Pronto se quedó dormida.

Unos labios suaves la despiertan y, al abrir los ojos se encuentra frente a Taini mirándola con cariño y con las puntas del cabello… ¿Rosa? ¿tenía las puntas del cabello rosa?
Dices: «¿Taini? ¿Qué demonios hiciste con tu cabello?»
Taini se acaricia el cabello con cariño.
Taini dice: «¿No te gusta? los colores fuertes son la última tendencia y yo he obtado por el rosa, creo que cambiaré mi armario y vestiré de rosa durante un tiempo.»
Kalwa se incorpora y la mira muy fijamente
Dices: «No voy a tocarte mientras parezcas la tienda de la Barbie y mucho menos pareciendo un chaleco reflectante.»
Taini dice: «Rosa y negro?»
Kalwa se pone en pie y se aleja de su pareja, abriendo el armario en el cual destacan prendas plateadas, grises, negras y rojas.
kalwa se gira hacia taini y frunce el ceño.
Dices: «Espero que no te dure mucho lo del rosa, porfavor, vas a matarme las retinas.»
Una semana después.
taini sirve un par de huevos fritos en dos platos y los lleva al comedor, su levantadora rosa pastel contrasta con su piel blanca y las uñas pintadas de diversidad de tonos de rosa.
Kalwa la observa desde su sitio, el azul verdoso de su levantadora contrasta con su piel pálida.
Dices: «Provecho.»
La voz de Kalwa se escucha ronca a causa del sopor.
Taini dice: «Igual para ti, cariño
Ambas empiezan a comer, Kalwa bebe un sorvo de café mientras observa la pantalla de su móvil iluminarse con un mensaje del grupo de whattlife que tienen las cinco chicas; ve el móvil rosa de taini brillar también y cierra los ojos durante dos segundos; no se acostumbra a aquel color terrible, no le molestaría en tonos pastel, pero en aquel rosa fuerte y en aquellos rosa flamenco que no paraba de ver iba a lanzar algo por la ventana.
Termina de comer y luego abre el grupo
Sateenkaaren tähdet
Riina: Chicas os veo esta tarde junto a Ilta para formalizar la compra de la casa, porfavor sed puntuales y no tardéis demasiado; ya sabéis que el tiempo es dinero.
Vamppi: Vale, Riina, recuerda que tenemos que elegir las habitaciones hoy, para ver como las reformamos y tal.
Riina: Sí, Ilta, yo lo sé; Pero para eso es importante que lleguemos todas puntuales.
pieni prinsessa: Chicas a que hora es, que yo creo que m perdi con tanto mensje.
Kalwa arruga la nariz al ver la escritura de su novia.
meri smaragdi: Tal vez no pueda ir porque tengo que trabajar, pero lo intentaré. No prometo nada.
Riina: es que no lo dije, perdonadme, a la sseis y media os viene bien.
meri smaragdi: A esa hora justo me viene genial, aunque tal vez tarde un poco más en llegar.
Vamppi Yo voy contigo desde las cuatro, Riina.
Pieni prinsessa: Vale, yo si no llego con Kalwa entonces llego al ratito, es que tengo que repasarme las uñas.
Mi mensaje: Estaré allí a las cuatro, con Ilta y Riina.
Pieni prinsessa: Vale, öpo entonces yo llegaré después.
meri smaragdi: Donde tienes que repasarte las uñas.
Pieni prinsessa: En el lugar en el bebemos las copas, cerca de ahí.
meri smaragdi: Cerca de ahí tengo que hacer yo mi trabajo si quieres vamos juntas.
Pieni prinsessa: Claro, s qieres de ahí a la casa.
meri smaragdi: Sí, me viene bien.
Kalwa retira la vista de la conversación y se encamina a la ducha. Se exfolia la piel mientras el acondicionador y el tónico que debería mantener su piel suave hacen efecto y escucha a Taini hablar con Neida, ambas parecen entenderse bien aunque Neida guste más de los colores sobrios e ir a su propia moda que la obsesividad de Taini por ir a la moda que marca la industria; como aquellos shorts que tienen forma de bragas y van dejando medio culo a la vista, algo peor que uno de esos era uno de esos en color fucsia con una camiseta rosa flamenco y unas deportivas en distintos tonos de rosa.
Taini baila moviendo el trasero ante el espejo y kalwa siente crecer su irritación.
La escucha hablar por teléfono aún.
Taini dice: » y no te funcionó estar desnuda cuando ella llegó?»
Taini dice: «oh, lo siento, a mí me funcionó con Kalwa, aunque bueno en ese momento tuve que teñirme el cabello de rojo, tal vez a ti también te venga bien teñírtelo de rojo.»
Kalwa se pone la ropa interior escuchando a su pareja con atención.
Taini dice: «Pero Neida, Riina y tú ya…?»
Taini dice: «oh, eso cambia la situación, entonces deviste poner velas y música o yo que sé.»
Taini dice: » bueno ya no lo hiciste, ya qué mas da?»
Kalwa termina de ponerse el vestido negro y se pone un chal rojo que tiene el mismo largo del vestido para ordenarse, decide dejarse el cabello suelto y ponerse su collar, se calza los tacones rojos mientras Taini la observa con cariño en los ojos y le roba un beso antes de que ella pueda darse cuenta.
Taini le acaricia el cabello mientras se sienta en la cama y empieza a descender, Kalwa suspira y abre los ojos que había cerrado por reflejo, se encuentra con el maldito rosa y se aleja de golpe.
Dices: «No soporto ese maldito color.»
__taini la mira con las pupilas dilatadas
Taini dice: «Puedes quitármelo, rakkaani.»
Dices: «Lo siento, pero creo que rechazo la oferta.»
Taini frunce el ceño y se levanta de la cama con molestia.
Taini grita: «Voy a Teñirme el cabello mañana mismo! No se puede estar una semana sin sexo, Kalwa!»
Kalwa se encoge de hombros y se encamina a la puerta
Dices: «Yo te lo advertí desde que entraste.»
Kalwa se aleja de casa mientras taini sale agoviada del lugar.

Punto de vista: Taini.

Taini observa su fondo de pantalla, en este se puede ver a Kalwa con una gran sonrisa, vestida completamente de rojo y con su adorado collar reluciendo en su cuello blanco.
Dices: «Maldita seas, Kalwa, una semana sin nada de nada, maldito rosa.»
Taini sale del piso y se encamina a la peluquería. Al llegar ve a Neida y le sonríe, aunque puede ver el desagrado de ella también a su rosa.
Dices: «Kalwa no quiere que tengamos sexo mientras yo use estos colores.
Neida asiente y la mira con fijeza Mientras observa a su cliente terminar de mirarse al espejo el nuevo peinado y despedirse de la estilista.
Neida dice: «SI yo fuese ella tampoco tendría sexo con nadie que parezca un flamenco.»
Dices: «OS odio, vosotras no sabéis de moda.
La desconocida ríe, tiene una curiosa cicatriz en la ceja y unos penetrantes ojos grises.
Dices: «A ti te gusta mi rosa?
Una desconocida dice: «si te soy sincera no.»
Un marcado acento irlandés destila de sus palabras y Taini se muerde los labios. Luego recuerda que tiene que pintarse las uñas, se despide y se decide a cambiar su asqueroso looc.
aunque decide pasar por casa, meterse en una bañera de agua caliente y tal vez descansar un ratito.
Al abrir los ojos ve que son las seis y 20, se pone en pie a toda velocidad y salta de la bañera, Kalwa va a matarla por dejar el baño hecho un desastre. Se encamina a la habitación y se calza un par de tacones rosa metálicos, un vestido fucsia y un chal color rosa fuerte, se pone una rosa también fucsia en el cabello y sale corriendo de su casa, cuando ve que ya son las siete.

Nueva Escena De Rol: De Imbéciles Ingleses, Rolex, Y Gatos De Verdad que parecen de peluche.

Punto de vista: Cielo.

Cielo se mira en la cámara del teléfono, un segundo antes de que el dispositivo se apague.
Murmuras con acento madrileño, «mierda…»
La chica acaricia la pantalla rota del móvil y lo lanza a la papelera.
Cielo recuerda a Topacio con su saludo avitual, caminando en la plaza y con un helado en las manos mientras sale de la pensión en la que se ospeda;
no le cae bien, demasiado… ¿Irritante?
Comunidad de Madrid; Pensión El Escondrijo
estás en una pensión con los suelos de madera y aspecto bastante humilde, cada habitación disfruta de un pequeño baño, cama, escritorio, un armario y un aire que hace de calefacción en en el invierno.
Cielo sale de su habitación, observando la habitación de Naia con preocupación; cada vez son menos las noches que pasa allí, y cada vez menor el tiempo que la ve. La alegraría saber que ha encontrado un sitio diferente en el cual estar, pero la conoce lo suficientemente bien, tanto como a la señora Lola.
La señora Lola heredó aquel lugar, según le había contado alguna vez; pero lo lleva cada vez peor y cielo sabe que si le queda un mes o dos será demasiado tiempo
Cielo baja las escaleras, que resuenan a cada paso que da
Un rato después
Cielo se encuentra en la plaza del ángel, tirita un poco ante el ligero viento que se percive y camina hasta el lugar en el que le dijeron que podía alquilar una bicicleta
Comunidad de Madrid; Plaza de Santa Ana
Ves calderón y lorca aquí.
Salidas visibles: oeste, teatro, cerveceria, calle-del-principe, y bici-fun-tour
Comunidad de Madrid; Bici Fun Tour
Ves Un encargado, Una bicicleta marca fun tour modelo B1, Una bicicleta Tandem marcaFuntour t1, Una bicicleta tandem marca Fun Tour, y Una bicicleta marca Fun tour aquí.
Ves a un joven sonriente que está en buena forma. Lleva unos vaqueros ajustados y una camiseta negra con el dibujo de una bicicleta en alto relieve de color plateado, que dice Móntame y te daré la experiencia de tu vida.
Cielo ríe ante el mensaje de la camiseta del chico y se acerca a él, lo analiza unos segundos mientras le sonríe, manos a los costados y los pies apuntando a ella, sonrisa abierta, dedos sin cruzar, asiente; tal vez sea un buen chico. Su desconfianza la agota por momentos pero logra sobreponerse.
El encargado dice, hola! bienvenida! buscas una bici para alquilar, o prefieres un tandem? no, no, espera.
el encargado la mira sonriendo.
el encargado dice, «pareces ser chica de bicicleta»
Cielo asiente y señala una bicicleta.
Dices con acento madrileño, «de hecho voy a llevarme esa.»
el encargado dice: «Claro, en qué color vas a llevarla?»
Dices con acento madrileño, «en blanco, gracias.»
Cielo paga el dinero del alquiler
Ahora montas en Una bicicleta marca Fun tour y te alistas para iniciar tu paseo.
El encargado sonríe al ver a la chica subirse a la bicicleta sin haber salido de la tienda.
Cielo comienza a pedalear pensando en su amiga y el momento en que tuvo que contarle sobre el tal Dorian.
Comunidad de Madrid; Plaza de Santa Ana
Ves calderón y lorca aquí.
Cielo resopla por el esfuerzo, sigue pedaleando hasta que abandona la plaza recordando aquella tarde cuando lo vio llegar aquel día a la pensión, jugando con un Rolex y hablando con Lola, que no le quitaba de encima la vista al reloj. Se quedó agazapada mientras observaba como Dorian sacó provecho del interés de la mujer, dándole el reloj a cambio de entrar en la habitación de naia, excusándose en darle una sorpresa a la chica que le gustaba.
Tristemente la mujer se tragó aquel cuento y se alegró, tanto que se apresuró a ponerse a sus órdenes si necesitaba alguna ayuda para la sorpresa. Para nadie era un secreto que Naia era una chica solitaria y algo triste, mucho más desde la muerte de su padre.
Cielo sabía que habían pasado algunos años desde la muerte del padre de Naia y sabía también que poco tiempo después, su madre le había seguido los pasos y que ahora Naia se las arreglaba para sobrevivir; tenía los 20 años en su sitio, aunque le parecía una persona demasiado distraída. Al poco tiempo de conocerla le había tomado un gran aprecio; por esto mismo, cuando vio entrar a Dorian en su habitación y Naia seguía sin aparecer, decidió intervenir.
cielo se acercó hasta la puerta, sigilosa.
Dices con acento madrileño, «Y naia? vienes a dejarle ese peluche, es muy lindo, si quieres puedo entregárselo por ti, somos vecinas.»
Dorian dio un respingo pero al girarse y ver a la chica, se relajó y adoptó su expresión de siempre.
Cielo observaba a Dorian con cierta candidez sabiendo que eso lo despistaría respecto de ella, su edad y sus verdaderas intenciones; odiaba mentir, pero Naia era su amiga y los 23 años que tenía debían servir para algo.
Dorian la vio de arriba a abajo y sonrió; al hacerlo, Cielo se estremeció reprimiendo la repulsión que le provocó aquella mirada.
Dorian dice con acento inglés, «Sí, venía a traerle este regalo, pero veo que tiene uno igual, así que… lanzaré este a la vasura, creo que no se pierde mucho.»
Cielo mantuvo la pose reprimiendo el impulso de estrangularlo ahí mismo. su mente vagaba entre las formas de estrangularle con lentitud de forma muy dolorosa o ser piadosa y causarle una muerte rápida por decapitación, quizá. La rabia se empezaba a acumular en todo su cuerpo mientras ella seguía sonriendo como si nada. Aquel gato que Dorian pretendía tirar a la papelera era Idéntico al último regalo de Naia por parte de sus padres.
dorian dio un par de pasos hacia ella, permitiéndole observar mejor la habitación. Por el rabillo del ojo vio al gato de peluche y apretó los dientes solo un instante; debía mantener la pose de niña ingénua un poquito más.
Cielo contaba en silencio con lentitud 1… 2… 3… el objetivo era aquietar sus impulsos.
dorian seguía aproximándose a ella con el peluche en la mano.
cielo lo observó un instante y asintió al tiempo que se apoyaba en la puerta. siendo honesta, Dorian le parecía un guiri de esos todos pijos.
Cielo contuvo las ganas de reírse, Dorian, bien peinado y con un polo blanco y jeans, ¿Quien era capaz de utilizar jeans en verano? putos niños repipis. mierda, volvía a descentrarse, no podía resultar encantadora ni atractiva en ese momento.
dorian alzó una ceja mientras observaba a la chica.
Cielo era consciente de que no era muy curvilínea, tenía músculo y fuerza convinados con agilidad por el deporte, pero no destacaba por tener pechos ni trasero, mas bien, sería una tabla con complejo de colchoneta inflable, Pero una con lindos ojos e inteligencia; así que manteniendo la fachada de ingenuidad, se puso recta, descruzó las piernas y se encargó de que sus pies apuntasen a dorian.
Cielo miraba a dorian a los ojos, empezando a hablar mientras se enroscaba un mechón de cabello.
Dorian se fijó en el efecto de aquel pelo tan peculiar, con las puntas teñidas en aquel degradé de azules.
cielo se mordió la lengua antes de soltarle una réplica mordaz. Nadie se metía con su pelo y salía ileso; su color preferido era el turquesa y y… eso no iba a cuento. se centró en el chico y maldijo por no tener mas escote y vestir una camiseta de cuello redondo que ponía (With energy with cofee) en blanco; eso no era atractivo, mucho menos la pantaloneta que le había rovado a su hermano en una visita. Pensándolo bien, La pantaloneta llena de calaveras con pizzas en los ojos resultaba de lo más sicodélica en aquella situación.
Dices con acento madrileño, «bueno… entonces, te dejo marchar…»
oyes sirenas cerca de aquí.
Dorian la observaba con cierta curiosidad y un brillo cínico en la mirada.
Cielo sabía que no le gustaba lo que veía, estaba segura de que su primer pensamiento sería del tipo: te faltan curvas, nena; pero no le importaba, ya habría fijado la vista en sus chanclas de chocolacius y le importaba mucho menos. Ella amaba el chocolate.
Dorian asintió y salió de la habitación.
Cielo lo siguió con la mirada hasta que se perdió por las escaleras y soltó el aire que estaba reprimiendo sin darse cuenta.
Cielo se quedó de espaldas un momento, cerró la puerta, abrió el armario de Naia y la maldijo bajito por cada curva que sí tenía y no ser una colchoneta inflable.
oyes un claxon cerca de aquí
Cielo tomó unas deportivas del fondo del armario de Naia, por suerte calzavan lo mismo.
Murmuras con acento madrileño, «detrás de tanta mierda gótica tenía que haber ropa normal, joder.»
Cielo se puso las zapatillas a toda máquina y sacó una camiseta negra, cogió un short de jean y salió corriendo de la habitación, llegó a la calle a tiempo de ver a dorian caminando sin el gato de peluche rumbo a subirse en un auto.
Cielo se apoyó en una pared para recobrar el resuello, mientras observaba el coche de dorian alejarse a gran velocidad.

Tres votes de basura se encontraban alineados cerca del callejón.
Cielo corrió hasta el primero, abrió la tapa, arrugó la nariz por el holor y siguió al segundo, miró el reloj de florecitas que tenía en la muñeca.
Murmuras con acento madrileño, «Bueno, ¿Y qué? Se suponía que era mi día de ser vaga.»
Asomándose en el segundo, vio una cabecita negra.
Murmuras con acento madrileño, «bien!»
Cielo iba a meter la mano para coger el vendito gato, pero la asquerosa vola de pelos salió de un brinco del pestilente cuvículo.
Cielo reprimió un chillido; era un gato de verdad, fayo de percepción.
Murmuras con acento madrileño, «mal, cielo mal, por esto no servías como detective. »
Cielo miró a ambos lados y se dispuso a levantar la tapa del tercer bote cuando vio, tirado en el suelo, el peluche de naia. lo tomó a toda velocidad y corrió a la pensión, cual niño que encuentra un regalo bajo su almhoada.
Cielo se metió a su habitación y se quitó la ropa de Naia. Olisqueó un poco y maldijo por no haberse duchado, así que se miró al espejo y se metió a la ducha, un día de descanso después de un mes y tenía que pasarle eso.
20 minutos después ya estaba lista con el cabello recojido, vistiendo una camiseta de color verde que ponía con chocolacius tu vida será mejor y una pantaloneta negra de su padre. Decidió esperar a Naia, el reloj de florecitas estaba en la vasura, puto inglés superficial.
Murmuras con acento madrileño, «nininini mira mi rolex, ninini. »
cielo lo imitaba sacándo la lengua ante el espejo.
dos horas mas tarde llegó Naia, ensimismada en un libro y con el cabello recogido en un peinado que cielo juró jamás hacerse en su vida.
gritas: «naia!»

observas como la gente va y viene.
Naia dejó el libro y se la quedó mirando. Sus ojos se abrieron como platos al observar el peluche de su querido gato negro en manos de cielo.
Cielo comenzó a explicarle todo desde el principio y cuando hubo terminado, le devolvió su gato.
Naia entró en su habitación para devolverle su ropa, y ambas se organizaron para sacar el gato falso de la habitación.
Cielo no olvidaría jamás la palidez de su amiga al descubrir lo que había dentro del gato sustituto: Una cámara de última tecnología.
Desde ese día Naia no quedó tranquila. Cielo supo que iba a buscar un lugar seguro al cual ir; ella también esperaba encontrar algo mejor para quedarse. En el fondo Se alegraba de no moverse con gente rara, ella prefería a la gente normal. Solo conocía a sus clientes y así para ella estaba bien, le pagaban, investigaba algo, entregaba lo que encontraba y se largaba.
De vuelta al presente.

Comunidad de Madrid; calle del príncipe de Vergara
Salidas visibles: colegio, consejo, farmacia, y universidad
Vas reduciendo la velocidad al llegar a tu destino hasta que te detienes.

Cielo acava de llegar.

escuchas jaleos y gritos cerca de aquí.
oyes una discusión a lo lejos
Cielo se encuentra al lado de la sede universitaria; por desgracia su mente tenía la costumbre de vagar por diversos recuerdos al punto de abstraerse.
cielo respira y se baja de la bicicleta
Desmontas y finalizas tu paseo.

Una vez se hubo recuperado, cielo vuelve a montar en la bicicleta y se dirige a la calle de preciados.

Después de pedir información cielo va a una frutería a ayudar un poco a vender.
trabajos barios y de todos los tipos que pueda avarcar, ahí radica su encanto
cielo mira su volsillo, saca la billetera de sus jeans a media pierna y observa el dinero con el que cuenta, piensa teñirse el cabello de rubio y ponerse las puntas plateadas.
Tienes 255.78 euros.
Tu cuenta bancaria tiene -0.0 euros.
Cielo frunce el ceño, tendrá que quedarse con su azul mientras compra el ordenador que necesita para poder trabajar al menos un poco, porque ni de coña va a viajar a zaragoza solo para comprarse una tablet que de paso va a costarle 4 veces más que un portátil.
Cielo suspira y niega ante la idea, ¿Desde cuando ha querido algo más de lo necesario?
Un compañero de la tienda se le queda mirando las tetas aunque luego intenta disimular.
Cielo mira su camiseta blanca de tirantes y se aleja del almacén, está sudando un poco por el calor del lugar. Parada bajo el ducto del aire acondicionado disfruta un poco del frescor y se reacomoda la coleta.
Cielo le agradece al encargado por la oportunidad del empleo y se marcha al finalizar su turno.
Vuelves a la tienda.
Comunidad de Madrid; Una frutería de barrio
Ves un tendero y un cuadro titulado Disfruta la fruta aquí.
Cielo coge su bicicleta y sale en busca de algún lugar mejor donde pueda pernoctar.