Un nuevo capítulo se abría ante mis ojos. Y aunque estaba preparado para afrontar lo que me arrojara el mundo, nó contaba con que uno de los desafíos más grandes sería tener que ir a españa a cuidar de mi padre, que desafortunadamente tenía una emfermedad terminal. La mayor parte de mi vida la pasé en new york, solo una vez estuve en casa de mi padre, cuando pequeño. Había pasado unos años con él, por lo que pude aprender mucho de su cultura, de su idioma. Pero desde que mis padres se separaron todo se vino abajo. Mi padre entró en una mala racha. Alcool, chicas, apuestas. Todo eso que les pasa a la gente que derrepente han perdido su guía. Y aunque me preocupaba por él vastante, mi madre decidió alejarme de él, porque temía por mí. Pero a pesar de eso nunca dejé la comunicación con mi padre y me dolía, me dolía mucho. Hasta que esta mañana, recibí una llamada que puso mi mundo de cabeza
-Hey, hijo. Cómo te va?
-Estoy bien, viejo. Tú cómo lo llevas?
-Nada que una buena cerbeza no pueda ayudarme a sobrellevar, peque. Tu viejo padre sigue malgastando su vida. Todo sigue igual por aquí. Madríd está echo un asco. Pero cuéntame, qué estás haciendo ya que terminaste la universidad?
“peque”. Soy más alto que él y me dice peque, pensé mientras le contaba un poco de mi vida.
-Na, lo típico. Tomándome mi merecido descanso y ayudando a mi madre con su trabajo. Tiene clientes nuevos y una gran casa que remodelar. Está anciosa y no deja de entregarme listas y listas con cosas que quiere que le compre. A parte de eso, no me quejo. Pero uff, necesitaba terminar de estudiar. Ya estaba loco con tantos exámenes.
-Me alegra que tú y tu madre estéis bien. Pero bueno. Iré al grano, como siempre me dices. Tu padre tiene algo grabe que decirte.
Mis manos derrepente se tornaron frías. Nó me esperaba malas noticias hoy. Estaba nervioso, pero le presté atención.
-Anda, suéltalo.
Unos angustiosos segundos pasaron. Me preparaba para interbenir cuando derrepente oigo su voz romperse.
-Hijo, … y yo… tengo cáncer.
n no… Nó puede ser.
-P padre, te recuerdo que el día de las bromas ya pasó dije con sorna. Nó es gracioso, dije derrepentte recordando la broma que me izo el pasado 28 de diciembre, haciéndose pasar como un británico que perdía la chabeta y me preguntaba por su hija desaparecida.
-Hijo, es enserio. Me lo detectaron hace algunas semanas. Nó quería decírtelo, porque pensé que estaba en una pesadilla, pesadilla que ahora se vuelve poco a poco en mi realidad. Estoy asustado, nó sabes cuanto.
-P padre… dije con la voz entrecortada. Nó es justo. Nó es justo que mi padre sufra tanto. Estaba destrozado
-Escúchame bien, esto es lo que haremos. Tan pronto como me sea posible volaré hasta españa para estar contigo. Este tema nó está en discusión.
-Hijo…
-Shh lo corté. Te dije que nó quería Discutir. Escúchame bien, padre, nó te dejaré solo, lo entiendes?
Sabía que mi padre nó tenía a nadie aparte de mí. Mis abuelos habían muerto en un accidente de tránsito y mi padre tenía un gran orgullo como el mío, que le impedía hablar con mis tíos. Así que yo era lo único que le quedaba.
Pensé en lo que le diría a mi madre, tendría que arreglar todo antes de irme.
-P pero tu trabajo… tienes que iniciar tu carrera.
-Ya arreglaré eso, dije. En españa puedo hacer ttambién lo que hago aquí.
-Nó sabes cuánto te amo, dijo con una voz al borde del llanto. Tú eres lo único que me queda.
-Tranquilízate, viejo. Tan pronto como sea posible estaré llamándote, para que me des la bienvenida a tu hermmosa españa. Vamos a hacer las cosas mejor. Te lo aseguro, viejo. Perdóname por estar tan alejado de ti, susurré con mi voz a punto de romperse. Perdóname por no estar ahí para ti.
-Nó crees que yo debería estar diciendo eso? dijo con un tono de reproche, pero uego se rio. Yo sé que no he sido un buen padre. Cometí muchos errores, pero estoy cansado de llevar esta vida. Nó sabes como lamento que nuestro reencuentro sea por esta situación. Yo quería ser el padre del cual estuviera orgulloso su hijo, pero veo que la cagué. Dijo no pudiéndose contener mas y dejando que la tristeza impregnara su voz
-Tú sabes que estoy orgulloso de ti, afirmé. Nada de lo que has echo, aunque sean cosas malas ha cambiado la imagen que tengo sobre tí. Sé que cada uno toma sus desiciones.
-Lo sé, hijo, lo sé. Pero…
-Pero nada. Déjame solucionar las cosas aquí. Te llamaré tan pronto tenga los boletos para el vuelo. Suspiré, dando por finalizada la llamada.
No creo que huviera podido aguantar más. Tenía que ser fuerte, por ambos. Usé mi móvil para reservar el vuelo más cercano al fin de semana. Hasta ahora era lunes pero necesitaba ver a mi padre. Necesitaba abrazarlo, cuidarlo. Él me necesitaba y yó a él. Sé que suena imfantíl y todo pero así era. Suspiré pensando en lo que le diría a mi madre.
***
Ya estaba echo. Mi mamá lo había entendido y ahora me preparaba para abordar. Estaba ansioso, pensando en todo lo que haría cuando llegara. Aún no me podía creer que mi mamá lo huviera tomado tan bien.
-Pasajeros del vuelo 3212 con destino a madrid, españa. Por favor, abordar por la puerta de embarque 3. Repito, abordar por la puerta de embarque 3.
Tomé mis maletas y me dirijí a la dichosa puerta. Me emocioné cuando através del cristal vi a la gran aeronabe tocar tierra. Era enorme, desafiante. De un color negro media noche como un cielo tormentoso con grafitis dispersados aquí y allá dándole un toque retro, unas alas que estaban dispuestas a atrabesar todas las nuves como si de cuchillas se tratase y unas grandes turrbinas que se encargaban de elevarla, parecía que el vuelo no era nada para ella. Me encaminé a la rampa de acceso, entré en aquella vestia que parecía darme la bienvenida con los roncos rujidos de su motor. Tomé asiento y esperé lo que venía acontinuación. Me encantaba esa sensación de alejarnos de la tierra, de como todo se volvía más pequeño a medida de que ganábamos altura. De las grandes y esponjosas nuves que adornaban el cielo, de los rayos del sol filtrándose en la cabina. Ajusté mi cinturón, Encendí mi móvil y coloqué una de mis listas de reproducción, esperando llegar pronto.
***
Y así, señores, es como llegué aquí. Estaba en un nuevo continente, en una nueva vida. Tomé este nnuevo reto con los brazos abiertos. Sentí que poco a poco alguien me removía, despertándome de mi ennsueño.
-Señor, hemos llegado a su destino. Dijo una chica con sus ojos azules puestos en mí.
-q que… ho, lo siento dije un poco comfuso, reboloteando mis ojos por la luz que entraba en el abión. Nó me había dado cuenta nisiquiera de que habíamos tocado tierra.
-Nó se preocupe. Por cierto, bienvenido a españa me guiñó un ojo con complicidad.
-Gracias susurré, desabrochando el cinturón y levantándome.
***
Era un gran aeropuerto. De vez en cuando escuchaba alguna maleta traquetear, Mucha gente de distintos lugares conversar y nuevos anuncios de vuelos emitidos por los altaboces con regularidad. Salí del abión y me dirijí a la cinta por mi equipaje. Cuando lo tuve en mis manos pedí indicaciones para salir de ahí. No podía esperar a ver a mi padre. ***
Pasaron algunas semanas, mi vida en españa no estaba llendo tan mal como pensaba. Conocí a gente interesante, tenía un trabajo de medio tiempo, lo que me permitía ayudar con los gastoss del hogar. Mi padre estaba radeante, como si la emfermedad que tuviera no hiciera mella en él. Me alegraba verlo así. Cada noche hacíamos algo juntos. Pedíamos algo de cenar (o yo cocinaba porque a el se le daba fatal) criticábamos algunos shows de la televisión, jugábamos juegos de mesa o hablábamos de la situación de la ciudad, de los grupos criminales, de la situación política y hasta de imperium corporation, una gran compañía que estaba en todos los mercados de españa. Mi padre, solía decir que su ceo, Daniel, era muy despreocupado y que tenía que prestarle atención a todos esos grupos criminales que anaban por madrid. Le dí la razón. Sabía que una de las cosas que tenía que hacer era observar el panorama por mí mismo, como mi profesión me lo exijía. Bueno, estudié ciencias políticas. Soy el encargado de analizar los distintos problemas sociales, de jestionar planes para que esa situación mejorara y de intentar ser mediador en los intereses de la comunidad. Así que, un día aburrido decidí caminar por esos barrios peligrosos de madrid (tomando precauciones obbiamente) llevar una libreta y tratar de rejistrar todo. Quería proponerle una oferta a imperium, quería tratar de ayudar a esta ciudad un poco.

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