Punto de vista: Aletheia

El encuentro con Lilu le había dejado pensativa. Aletheia agradecía en
cierta forma no ser una mujer que creyese ni confiase con facilidad,
eso le había librado de muchísimos Inconvenientes.
Reconoció para sí, que había sido muy poco sutil, pero quería medir a
aquella mujer e intentar dilucidar qué era lo que no le gustaba de
ella…
Aletheia piensa: Ya tendrás tiempo para indagar sobre Lilu, ahora es
mejor que te ocupes de la tarea que llevas pendiente…
Se sentó con calma y cogió el ordenador. Hizo 3 copias de seguridad
del contenido de cada tarjeta. Mientras transfería 4 de las copias a
su nube compartida con Gabriel, dejó las otras dos copias en una
carpeta que creó con el nombre de Historias de Brujería. Gabriel solía
decirle que era demasiado quisquillosa y desconfiada, pero ella nunca
quiso bajar la guardia; era algo que la había mantenido con vida hasta
ahora.
Revisemos el contenido de estas tarjetas, a ver con qué sorpresa nos
encontramos.
Aletheia piensa: certificados para conexiones cifradas en una red…
interesante, luego lo miraré con más detalle.
Ahora, lindo sabuesito, muéstrame cositas…
Activando forensyc slewkit 2.0.
Iniciando rastreo, espere por favor…
Aletheia enfoca su mirada en los resultados; se sorprende un poco del
tipo de información encontrada. Siguiendo su instinto decide ir un
poco más allá…
Aletheia piensa: Se han tomado demasiadas molestias en intentar
ocultar esta información; algo huele muy mal…
Siendo tan exhaustiva como siempre, decide analizar fotos, música y videos.
Activando StegoNautic 2.3.5…
Iniciando estegoanálisis…
Aletheia mira fijamente la pantalla. Una lista nada despreciable de
ficheros cifrados.
Murmuras con acento catalán: Este tío estaba metido en algo gordo.
Aletheia piensa: empecemos por revisar qué más podemos encontrar sobre
este encargo del supuesto capataz.
Sin perder mucho tiempo abre una terminal y teclea opencrypt
Seguidamente teclea
opencrypt ene -d -alg-256-cbc -in
/Users/brujita/Documents/historiasdebrujeria/encargo.enc >
/Users/brujita/Documents/historiasdebrujeria/encargo.txt
Iniciando descifrado… espere por favor…
Dos horas más tarde, aletheia tenía abierto el fichero con información
sobre el encarguito del capataz.
Pago por el encargo: 50.000 euros.
Fecha y hora del ingreso.
Aletheia se fija en el comentario más abajo…
“Qué fácil ha sido ganarme estos 50 mil…”
Aletheia suspira profundamente y niega con la cabeza.
Dices con acento catalán: menudo lío que se trae el dichoso capataz
contigo, Ives.
Aletheia transfiere los datos a otra tarjeta y repite el proceso,
ahora con varios ficheros ubicados en la segunda tarjeta.
Este proceso llevó mucho menos tiempo, ya que habían utilizado la
misma clave para cifrar los datos, que usaron en el fichero del
encargo para Ives. El software que Aletheia había creado, era capaz de
analizar, detectar el tipo de alfabeto y almacenar las claves. De esa
forma, antes de iniciar cada análisis, verificaba contra la base de
datos de las claves almacenadas. Había personas muy ingenuas en la
red, que utilizaban claves muy sencillas de determinar.
Aletheia abre los ojos incrédula; encuentra información sobre tráfico
de armas, drogas varias, trata de personas, blanqueo de capitales,
transferencias a cuentas en paraísos fiscales…
Murmuras con acento catalán: el fulano capataz tiene demasiados
negocios, demasiados tentáculos; este hijo de la gran puta… no lo
puedo creer.
Aletheia sigue revisando los ficheros … encuentra balances sobre
puticlubs, listados de clientes “especiales”… Le llaman la atención
unos ficheros con extensión JPG; los amplía.
De pronto empalidece, sus pupilas se contraen y luego se dilatan de
pánico… tiembla visiblemente, se pone de pie a trompicones, tumba la
silla al suelo y corre al servicio. Vomita con fuerza, hasta que logra
retomar el control.
Murmuras con acento catalán: me juró que había destruido todas las
fotos… me lo juró… maldito seas, padre… maldito seas…
Sin poder evitarlo, llora gimoteando como cuando era una niña. Se
abraza las rodillas y se mece. No quiere, pero su mente la traiciona.
Sus gritos, la desesperación en su voz… el olor a carne chamuscada, la
sangre que baña el piso. La mirada de aquellos ojos verdes; el miedo;
el dolor… luego el vacío… la nada.
Pasos que resuenan; el chasquido gomoso de la sangre que pegotea sus
zapatillas del piso. No quiere marcharse, pero ya no hay nada que
hacer, Gabriel está muerto y ella no pudo salvarlo. Se quita las
zapatillas, sus pies se han empapado de sangre. Camina descalza; se
clava en las plantas todo lo que consigue a su paso. Cae de rodillas;
se levanta. Han pasado horas, no sabe dónde se encuentra. Hay árboles…
De pronto siente la imperiosa necesidad de correr, y corre. Corre
despavorida cuando la imagen del cuerpo de su amado Gabriel parece
materializarse frente a ella. Maldita memoria idética, piensa y sigue
corriendo. Parece que no acaba nunca. No acaba nunca… en medio del
vacío el rostro de Gilbert la observa, se burla de ella.
La notificación de algún evento en el ordenador la saca de aquella pesadilla.
Reprime un grito; se muerde los labios con fuerza hasta que siente el
sabor de su propia sangre…
Cubierta de sudor, se intenta levantar; se resbala y cae de rodillas.
Cierra los ojos y vuelve a ver a Gilbert. Niega con la cabeza.
Logra ponerse de pie y se quita la ropa poco a poco. Entra en la ducha
y abre el agua helada.
Se queda allí, hasta que las palmas y las yemas de sus dedos se ven y
se sienten arrugadas.
Sale de la ducha, va empapando todo el suelo… De pronto se topa con su
imagen en el espejo.
Por un instante parece no reconocerse; es como si fuese otra, en un
cuerpo extraño. Sus pechos generosos se hallan cubiertos por aquella
cascada caoba, nota que sus pezones reaccionan al frío y se estremece.
Su mirada va descendiendo centímetro a centímetro; algo busca, pero no
lo encuentra. Sus ojos se quedan observando fijamente aquellas formas
que parecen danzar hipnóticas sobre aquel monte de venus. Lentamente
va recorriendo con el índice el círculo externo, luego, pasa a
recorrer cada una de las tres espirales de giros dobles en movimiento
que se unen y forman a su vez tres círculos más.
Respira profundo, intenta retomar el control de su mente y su cuerpo.
Había sido más que doloroso hacerse aquel tatuaje; pero no había
tenido otra alternativa. Nadie en absoluto podía saber qué se escondía
bajo aquella imagen.
Sonríe con un deje de tristeza; piensa que a Gabriel le habría
encantado el significado de aquel bonito trisquel.
Se pone unas bragas y una camiseta. Recoge todo el estropicio y se
dirige al ordenador.
Sin pensarlo ni un segundo, procede a respaldar aquellas imágenes en
la nube de Gabriel.
Murmuras con acento catalán: quizá algún día pueda hacer justicia; esa
justicia que tú tanto adorabas.
Guarda el resto de información en otra tarjeta. Algo le dice que
estarán muy interesados en saber de ella.
Apaga el ordenador y pone a resguardo las tarjetas. Se tumba en la
cama y adopta posición fetal.
Pensando en cuándo será la supuesta entrevista con Daniel y
preguntándose si Gilbert había visto el video, se quedó dormida.

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