Punto de vista: Aletheia

Me tumbé en la cama a meditar sobre toda la información que había
obtenido hoy. Lilu, Melany e Ives, habían conformado un frente anti
Evitas que, al parecer era de conocimiento de Gilbert. Si Gilbert
conocía a todos los integrantes no lo sabía, pero desde luego parecía
tener cierta debilidad por la pelirroja.
Respiré profundo, intentaba coordinar mis respiraciones con el latido
de mi corazón. Era una buena manera de centrarme y así, poder
enfocarme en encontrar soluciones.
Cerré los ojos y repasé sin esfuerzo la disposición del club,
incluyendo las oficinas administrativas. La solución había pasado por
mi cabeza: instalar un circuito cerrado de vigilancia. Cierto que el
contrato firmado por Lilu tenía una cláusula contra cámaras de video
en la zona privada, pero bueno, yo no formo parte de esa sociedad,
¿no?
El único problema sería, vigilar tras la fulana puerta misteriosa que
mencionó la pelirroja.
Anoté hacerle algunas preguntas y cerré los ojos; me atrapó un sueño profundo.
De inmediato mi mente se trasladó a aquel día. Un hombre que dijo
apellidarse Martínez, había ido de visita a casa. Según, quería ayudar
a mi padre.
—Está tu padre en casa? — aquella voz me erizó la piel. Algo en aquel
hombre me generaba rechazo, pero disimulé.
Asentí y le dejé pasar. El hombre entró como Pedro por su casa.
Alcé las cejas, pero mantuve la boca cerrada. No quería tener otra
discusión con mi padre, justo ahora que estaba tan tenso por los
problemas con las finanzas del viñedo.
Fui a por mi padre. De regreso, aquel hombre me observaba, sí, con
lascivia. Mi padre dándose cuenta, o quizá por instinto, me ordenó que
me marchase. Asentí en silencio. Quería salir de allí tan pronto como
fuese posible.
—Tu hija es muy hermosa, Sabater. Tendría mucho futuro como Hija de
Eva, ¿lo sabías? Además, es, todavía muy joven. De seguro no se ha
contaminado con las inmundicias de los impuros. Le sería muy fácil
seguir el amor de madre.
—¡Eva, márchate ya! Tengo asuntos que tratar con el pastor Martínez
—abrí los ojos como platos, mi padre casi nunca gritaba.
La mirada de aquel hombre me convenció y salí a toda pastilla del
salón. Apenas si alcancé a escuchar cuando el hombre dijo:
—Así que se llama Eva… ¡qué significativo!
Desperté sudorosa y temblando. Las lágrimas me corrían por las
mejillas. Ojalá los evita ardieran todos en las llamas del infierno.
Me duché, me vestí lo más rápido que pude, cogí un ordenador, el móvil
y mi pequeña utilidad y salí de caza. Tenía que determinar lo antes
posible si podría colarme en el servidor biométrico y cómo lo haría.
Me dirigí al hotel de Preciados, alquilé una habitación. Haría lo
mismo que en el Hotel de Cortes. Me senté en el escritorio y saqué el
ordenador. Conecté mi USB y comencé…
Bienvenido a TailsAleth…
Manos a la obra, Aletheia; lo mejor que puedes hacer es que Gilbert te
considere útil, al menos, por ahora.
Conectando a VPNServer…
Activando Zthor… Añadiendo certificados…
Accediendo a la Underground Networking…
Accediendo a la evitaNet, autenticando datos… acceso autorizado.
Activando fireSwitcher
Activando TeethShark
Abrí una terminal y activé ANMap
Vamos a escanear la red y averiguar qué servidores y dispositivos
están en marcha
#anmap -sP 192.168.1.0/24
En la pantalla Aletheia Leía…
Host 192.168.1.1 Up (0.00035s latencia).
Dirección MAC: BC: AE: C5: C3: 16:93 (Desconocido)
Host 192.168.1.2 down (0.0038s latencia).
Dirección MAC: 74:44:01:40:57: FB (Desconocido)
Host 192.168.1.5 Up.
Host nas03 (192.168.1.12) es más (0.0091s latencia).
Dirección MAC: 00:11:32:11:15: FC (Synology Incorporated)
ANmap hecho: 256 direcciones IP de hosts (4 más) escaneada en 2,80 segundos
Lo sabía, tienen los servidores interconectados.
Como en muchas ocasiones un servidor simula estar apagado, o
directamente tiene bloqueado el acceso por ping u otros comandos,
decidí forzar el rastreo de una de las ip que aparecían abajo.
# anmap -P0 -O -PA 192.168.1.2
Starting ANmap 4.11
4.X
OS details: Checkpoint SecurePlatform NG FP3, Linux 2.4.20
ANmap finished: 1 IP address (1 host up) scanned in 22.243 seconds
Puesto que en estas tareas la intuición sirve de mucho, decidí
comprobar si la IP que aparecía abajo, reportaba actividad.
Activando TCPDUMPFinder…
Iniciando análisis de tráfico…
Capturando…
¿Mostrar en tiempo real los paquetes transmitidos y recibidos en la red? s/N
Murmuras con acento catalán, “Qué bonito el tráfico de esta red, caramba”.
Murmuras con acento catalán, “Ahora, veamos la forma de entrar ahí”.
Pensé, que, si había podido colarme en el ordenador de la sede de
cortés, podría contar con la suerte de que esta gente vuelva a darme
el chance; así que verifiqué la autenticación.
# anmap -f -sS -sV –script auth 192.168.1.2
Murmuras con acento catalán, “es lógico que registre ingresos anónimos
sin usuario y contraseña; deben usar la biometría con la huella
dactilar”.
Aletheia sigue mirando la pantalla y abre los ojos como platos. El
usuario root de la base de datos, no tiene contraseña.
Sabiendo este dato, me dediqué a indagar si había vulnerabilidades que
pudiese explotar para hacerme la tarea más fácil. Melany me había
facilitado el acceso al primer nivel, pero eso no sería suficiente,
así que tecleé a toda velocidad:
# anmap -f –scriptvuin 192.168.1.2
Aletheia sonreía satisfecha
En mi mente ya iba armando cómo haría para engañar al sistema de
alarmas y al mismo tiempo, entrar y salir limpia de la evita.net.
Me desconecté, apagué el ordenador y retiré el USB.
Respiré profundo y salí de la habitación, entregué la llave en
recepción y me marché.

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