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Nueva escena de rol: Finalmente, el tan ansiado encuentro

Punto de vista: Margarita

Comunidad de Madrid; Restaurante Imperium Food.
Margarita está terminando su turno de venta de hamburguesas, entrega el uniforme a la camarera y se dispone a salir del lugar.
Comunidad de Madrid; Sala Cabaret
Amelie chatea: «compré ropa muy bonita en afrodita, ¿que esperas tú para llevar la marca cupido encima?»
Romina chatea: «geniaaal, termino de hacer un par de cositas y voy! Gracias por la recomendación»
Margarita va saliendo del lugar y siente la vibración del móvil pero en principio no le da importancia.
Comunidad de Madrid; calle de Cedaceros
Margarita pide un taxi para dirigirse hasta preciados, ya que se siente muy cansada para regresar andando; aún no ha leído los mensajes del chat.
Luego de unos minutos…
Ves un taxi acercarse
Un taxi
Margarita sube al taxi, indica al taxista yr a la calle preciados y este asiente, poniendo el coche en movimiento.
Margarita suspira de cansancio y se recuesta del todo del asiento, mirando con mayor atención el móvil.
Margarita lee el nombre de Romina en el chat y queda pensando, si sería la chica que busca con premura.
Pasan unos minutos, el taxista llega a destino y para el coche, Margarita paga la tarifa establecida y baja, agradeciendo al hombre.
Comunidad de Madrid; Calle de preciados.
Ves saet reacondicionado, una limusina privada, y Un taxi aquí.
El taxi se marcha al quedar vacío.
oyes sirenas a lo lejos
Margarita mira los carteles y se fija en el de la tienda Afrodita. Tras pensar por un momento se decide a entrar allí.
Margarita camina lentamente mientras piensa: de última si no es la Romi que busco…al menos podría comprarme ropa linda, ojalá hayan de mi medida.
Comunidad de Madrid; tienda de ropa Afrodita
Ves un cuadro titulado Nereidas , un cuadro titulado mariposas en flor, y un cuadro titulado zafiria aquí.
Te encuentras con Romina.
Margarita entra, mirando el lugar y los detalles de la decoración de forma distraída.
Romina está al fondo, saliendo de un probador con una blusa en mano.
Hay personas paseando por toda la tienda mirando las diferentes secciones
Romina se pierde entre la multitud por un instante
Margarita se adentra más, buscando entre las personas por si pueda divisar a Romina.
Margarita se fija en un pantalón ejecutivo negro, rebusca por si hubiera uno a su medida.
Romina regresa con la bolsita que contiene la blusa y se encuentra a Margarita, a quien reconoce de inmediato
Romina intenta pasar desapercibida y se marcha raudamente de la tienda, guardando como puede la factura de compra en la bolsita.
Margarita se gira de golpe y cree ver una figura familiar de espaldas, piensa: ese cabello…no puede ser de otra persona.
Margarita deja el pantalón y sale del sitio, apurada.
Comunidad de Madrid; Calle de preciados.
Ves saet reacondicionado y una limusina privada aquí.
Te encuentras con Romina.
Romina está a punto de dejar la calle preciados, dirigiéndose al oeste corriendo.
Margarita intenta seguirle el paso, pero al sentirse cansada decide probar hablando fuerte para ver si la oye.
Dices con acento argentino, «Romi!»
Romina se gira, a punto de adentrarse hacia la plaza del callao
Margarita respira aceleradamente y le hace un gesto para que se acerque a ella.
Romina la mira y niega efusivamente, pero tampoco se mueve de su lugar
Algunas personas que han salido tras Margarita miran curiosas el intercambio
Romina dice: «Magy…volvé para Argentina, no tenés nada que hacer acá»
Dices con acento argentino, «vení y vamos a hablar como gente adulta, Romi…por favor.»
Romina niega y se dispone a seguir su camino, pero Margarita se acerca a ella rápidamente.
Dices con acento argentino, «vení y vamos al hotel donde estoy, te juro que no te robo mucho tiempo. Estamos haciendo un papelón en plena calle, nena. No te portes así.»
Romina suspira recelosa y asiente.
Margarita camina señalando el hotel para que la chica pueda seguirla.
Romina se adentra al lugar con ella.
Comunidad de Madrid; Imperium Hotel
Margarita y Romina saludan a la recepcionista de turno, llegando al ascensor y entrando en tenso silencio.
Margarita marca el número de su planta y el ascensor cierra sus puertas, poniéndose en marcha.
Romina dice: «solo te voy a decir una cosa. Sea lo que sea que me digas no va cambiar mi postura, para que lo tengas sabido.»
Margarita se mira al espejo, luego mira a la chica y asiente levemente.
Dices con acento argentino, «primero escuchame, no te anticipes a nada»
Romina suspira
Margarita la mira con comprensión
El ascensor llega a la planta correspondiente a la habitación de Margarita y ambas salen de él.
Margarita recorre el pasillo, buscando el número de habitación; lo encuentra, introduce la tarjeta magnética y la puerta se abre
Romina la sigue muy de cerca, con rostro serio
Margarita le da paso a la chica para que entre.
Romina entra, sin voltearse a mirarla
Margarita entra y cierra la puerta, colocando la tarjeta de modo a que pueda obtener energía eléctrica. De inmediato, las luces se encienden.
Romina se queda parada en una esquina, esperando.
Margarita mira a la chica
Dices con acento argentino, «acomodate nomás. Yo voy a pedir mi cena acá, me siento un poco cansada para bajar. Vos querrías algo?»
Romina dice: «no te preocupes por mí, gracias. Solo quiero saber con qué me vas a venir ahora para después irme, me esperan en casa.»
Margarita asiente, se acerca al teléfono y lo descuelga, pidiendo la cena y bebidas.
Romina se sienta en una silla y mira a su amiga mientras esta habla por teléfono
Margarita da el número de habitación, luego cuelga y se sienta en la cama, mirando a Romina de nuevo.
Romina dice: «a ver, qué discurso te pidieron mis viejos que me vengas a repetir como un loro, eh?»
Margarita baja la mirada, luego se acerca a los pies de la cama, cerca de donde está ubicada Romina
Dices con acento argentino, «no es ningún discurso, Romi…lo que te vengo a contar es una realidad y voy directo, sin rodeos. Tu viejo…falleció hace un mes.»
Murmuras con acento argentino, «justo ayer se cumplieron…»
Romina se estremece pero enseguida se recompone, mirando a su amiga muy seria
Romina dice: «Magy, con eso no se juega. En serio no me quieras joder así»
Dices con acento argentino, «pero no, no es joda, yo estuve con tu mamá en el entierro, pivita. De verdad no me creés?»
Romina desvía la mirada por un instante y se vuelve a estremecer, esta vez por mayor tiempo.
Alguien golpea la puerta suavemente.
Margarita se levanta, le acaricia la espalda brevemente y va a abrir la puerta
Margarita intercambia unas palabras con la camarera que le trae la cena, luego le da paso para que entre
La chica entra, deja la cena en una mesita y luego se retira tras hacerle un gesto a Margarita.
Margarita asiente al verla salir y vuelve a cerrar la puerta
Romina se friega los ojos, secando una lágrima que intenta ocultar.
Margarita se gira y mira a Romina, se acerca a ella y la abraza con fuerza.
Romina corresponde al abrazo, sollozando.
Margarita mantiene el abrazo y el silencio, acariciando su espalda de nuevo.
Romina alza levemente la cabeza, mirando a su amiga entre lágrimas
Romina murmura: «tan duro le pegó…no puede ser.»
Margarita se separa de ella y asiente, va hasta la mesita y coge cubiertos comenzando a comer sentada en la cama
Romina mueve la silla hasta situarse de frente a Margarita, se sienta y la mira comer
Dices con acento argentino, «sobrevivió al infarto en sí, pero se fue complicando su salud de a poco, estuvo internado 20 días»
Romina suspira, dejando caer alguna lágrima más que seca con el dorso de la mano.
Margarita corta trocitos de carne y come con ansia.
Romina dice: «bueno, igual ya no hay remedio…pero no hacía falta que viajes para contarme esto, con llamarme hubiera estado bien»
Margarita come un poco de ensalada, luego mira a romina
Dices con acento argentino, «es que en realidad…»
Margarita come un poco más, luego la mira a los ojos
Romina le sostiene la mirada
Dices con acento argentino, «además de eso quería que sepas que tu mamá ahora está sola, Romi…y te necesita.»
Romina suspira profundamente, un tanto enojada.
Margarita termina de comer y abre uno de los zumos.
Romina dice: «qué quiere de mí? Mandarme a estudiar de vuelta bioquímica? no Magy, no y no. Eso sí que no pienso hacer.»
Margarita le pasa el zumo a Romi
Dices con acento argentino, «tomalo, es de manzana. Está bueno»
Romina suspira y asiente, tomando el zumo entre las manos y lo comienza a beber
Margarita abre el otro zumo que ha pedido y se lo bebe
Dices con acento argentino, «mirá, eso ahora no importa tanto; ella está triste por la muerte de tu papá y se siente muy mal, estaría bueno que al menos vayas unos días a verla.»
Romina dice: «Magy, yo no sé si conocés a mi mamá, porque yo sí»
Margarita apila los cubiertos a un lado de la mesita y pone atención en Romina
Romina se termina el zumo rápidamente y deja el cartoncito sobre la bandeja, mirando severa a Margarita
Romina dice: «ella es experta en ponerse mal cuando quiere conseguir algo, y la verdad no le soporto cuando es así. Lo siento, pero no me quiero ir.»
Margarita bebe lo que le queda de zumo mientras mira a Romina, sin creer
Dices con acento argentino, «pero nena…vos te das cuenta de la realidad? Tu mamá no puede fingir ahora, tu papá está muerto en serio! Tanto te cuesta entenderlo?»
Romina baja la mirada a penas, pero continúa seria, volviendo a ver a Margarita a los ojos
Margarita deja el cartón en la bandeja
Romina dice: «pero ya se murió, no vale la pena que siga mal. No lo va hacer vivir de nuevo así, no? En serio Magy, que no joda. Si piensa que yo voy a irme a someterme a su voluntad, está hiper equivocada.»
Margarita se sorprende ante el comentario.
Dices con acento argentino, «pero por Dios, Romi…desde cuándo tenés el corazón tan frío así? Recién llorabas impactada por la noticia y escuchate hablar ahora…te desconozco.»
Romina suspira
Romina dice: «me jode que se haya muerto sí…pero no puedo hacer nada. Y me jode todavía más porque entre ellos 2, él era, digamos el que un poquito más me apoyaba, mi vieja era y es hasta ahora la loca que quiere hacerme ir contra mi naturaleza, Magy.»
Margarita se lleva una mano a la cara, un tanto resignada.
Dices con acento argentino, «entonces…no te importa lo que tu mamá siente, por lo que está pasando ahora?»
Romina dice: «si a ella nunca le importó lo que yo sentía ni pensaba, por qué me tiene que importar a mí?»
Romina dice: «Magy, en serio…te pago el pasaje de vuelta y andá a Buenos Aires, porque no me vas a convencer de ninguna forma»
Murmuras con acento argentino, «mmm pero Romina…por favor volvamos…»
Margarita suspira
Dices con acento argentino, «vos dijiste hace rato que no podés hacer nada ante la muerte de tu papá, pero sí, sí que podés hacer. Evitar que tu mamá también se muera de tristeza.»
Romina se levanta de la silla y se dirige a la puerta, volteando a mirar por última vez a Margarita
Romina dice: «por mí que se vaya a la mierda y que no me quiera joder más»
Romina dice: «avisame si necesitás plata para volver, imagino que ya registraste mi número desde el chat. No sé como me pude descuidar, ni me acordé que andabas detrás mío como un detective.»
Margarita se levanta también, acercándose a la chica con los brazos abiertos
Romina abre la puerta de la habitación
Dices con acento argentino, «y qué le digo a tu mamá entonces, nena? Porque esto que acabás de decir no lo pienso reproducir.»
Romina dice: «yo ya hablé, si te hacés la fina y no le querés repetir mis palabras, allá vos.»
Margarita se le acerca y la abraza de nuevo.
Romina se zafa con rapidez del abrazo
Romina dice: «buscame cuando dejes de ser una hipócrita empleadita de mamá o cuando quieras plata para volver, guacha.»
Romina sale rápidamente, entornando la puerta
Margarita se queda con las palabras en la boca, viendo desaparecer a Romina por el pasillo del hotel
Margarita cierra la puerta, suspirando. Se acerca al teléfono y lo descuelga, pidiendo que se vengan a retirar los cubiertos de la habitación.
Margarita se sienta de nuevo en la cama llevándose una mano a la cabeza, con la otra desbloquea el móvil dispuesta a teclear un extenso correo electrónico.

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