Punto de vista: Melany

Por fin llegué a mi tierra prometida particular, madrid. Cargada de mochilas, avandoné la estación de trenes y me encontraba en plena puerta del sol rodeada de turistas y gente que iba y venía. Era una más que se difuminaba entre la multitud.
Me dirigí a la calle preciados para buscar el hotel Imperium que me dijeron. Era un sitio tranquilo y agradable, donde podría realizar los rezos tranquilamente, además nos habían cedido un espacio donde el resto de Evitas podíamos reunirnos y realizar nuestros ritos.
Alquilé la habitación, dejé las mochilas y decidí descansar antes de ponerme manos a la obra. Mañana iba a ser un día largo. Llamé a mi Eva por teléfono.
–Mamá, he llegado bien.
–Me alegro, hija. Has conocido a alguno de tus hermanos ya?
–Tofdavía no, he llegado muy cansada, pero en breve me pondré a realizar los rezos de agradecimiento.
–Muy bien hija, ya sabes, cena lijero y evita las comidas pesadas.
–Lo sé mamá, lo sé.

Al día siguiente fui a la tienda repetible donde tube un pequeño trabajo, estaría por la mañana vendiendo leche y si todo iba bien podría entrar en Cropbrand. No era mucho pero por lo menos me permitiría ganar un pequeño sueldo para costearme los estudios. El sacrificio es grande pero al final, madre siempre recompensa.

El día pasó como un caleidoscopio de emociones y llegó la tarde. Efectivamente ya le hablaron de mí a la tendera de Cropbrand y observó que era una chica atenta y rápida a la hora de despachar, me metí detrás de ese inmenso mostrador y en la trastienda encontré a mucha gente ordenando cajas y esperando su turno para atender en el mostrador. Conocí a varias personas, un mexicano ingeniero, un chico argentino bastante mono… ¿Podría ser mi siguiente portador de vientres? El mes pasado ya estube aquí en madrid para liberarme de mi primera creación biológica y dejarla a resguardo de mis hermanos, ya que el tener tan corta edad no me permitiría tutelarla como es debido según las escrituras sagradas.
Pero la tarde se vio nublada por una chica en particular. No era mala persona, de hecho tenía bastante potencial. Pero tenía la marca de los impuros y lo iba exhibiendo por ahí. No supe su nombre, solo que venía de jaén y que preparaba muy buenas aceitunas. Sentí mucha pena por ella y me hubiese gustado tener la oportunidad de iniciarla en un rito de purificación.
Tenía que cumplir con mi deber y en la orden me lo dijeron bastante claro. Si ves a un impuro fotografíalo. Esa foto es muy valiosa para nosotros poder hacer justicia.
Me alejé de forma prudencial e hice una fotografía con mi teléfono móvil. Salió un poco fuera de plano pero capté lo interesante, sus rasgos faciales y los símbolos que portaba. Mantube una charla durante un tiempo con ella, mostrando nuestra verdad, la verdad. Pero no hubo manera.
Finalmente acavó yéndose a otro trabajo que me recomendó, y estube hablando durante un tiempo con una chica latinoamericana que me escuchó atentamente. Terminé el turno y regresé al hotel. Esta noche teníamos reunión de presentación.

(Tiempo después, en el sótano del hotel)

-Pastor: ¿Tienes la foto?
-Melany: (Mostrando la foto dde lilu en el móvil) Aquí está.
-Pastor: Mándamela.
-Melany (Tecleando en el móvil) Listo.
-Pastor: ¿QUé proponéis?
-Vicenta: Yo me encargo.
-Pastor: Bien, pero procura no llamar tanta atención como lo de tu madre.
-Vicenta: Tranquilo, seré más efectiva. ¡Eva nos protege!
-Todos: ¡Eva nos protege!

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