el final de una vendetta que se combirtió en traición.
Cierre definitivo de la trama.San Ferdinando Bajo la Lluvia.
La noche en este sector de Nápoles no es oscura, es de un color naranja sucio, filtrado por las viejas farolas de vapor de sodio que parpadean sobre el empedrado húmedo. El aire está cargado con el olor a salitre del puerto cercano, mezclado con el aroma de la humedad que emana de las paredes de tufo volcánico, porosas y carcomidas por el tiempo. Hay un silencio artificial, solo interrumpido por el eco de una motocicleta lejana y el goteo rítmico de los balcones de hierro forjado. No es un silencio de paz, sino de vigilancia; es el tipo de barrio donde las persianas de madera se cierran temprano, pero los ojos permanecen abiertos tras las rendijas.
El piso franco donde Chyara y Gianluca pernoctan se encuentra en un edificio de finales del siglo XIX, una mole de piedra gris que parece hundirse bajo el peso de su propia historia. La fachada está cubierta por una red de cables eléctricos desordenados y tuberías de cobre que parecen venas expuestas. La entrada principal es un portón de madera maciza, reforzado con placas de acero invisibles al ojo inexperto, que da a un patio interior oscuro donde los pasos resuenan con un eco metálico.
El asfalto de la calle estrecha ha cedido ante los adoquines irregulares, que brillan como escamas de serpiente bajo la llovizna. Cada charco refleja las luces de neón de una tienda de ultramarinos cerrada, creando manchas de color cian y violeta en el suelo.
Gatos callejeros se mueven entre las sombras de los coches aparcados, pero no hay presencia humana visible. Sin embargo, en las esquinas superiores de los edificios colindantes, las cámaras de seguridad con carcasas oxidadas giran imperceptiblemente, barriendo la calle.
Se escucha el zumbido constante de los generadores de energía de los edificios antiguos y, de vez en cuando, el graznido de una gaviota que vuela bajo sobre los tejados, atraída por las luces del puerto.
De entre las sombras, varias figuras emergen como fantasmas de la noche. Se despliegan en derredor listos para cumplir la orden que se les ha dado.
Autopista A19 (Tramo Enna-Caltanissetta) (al mismo tiempo)
en lo alto se observa un cielo de color negro profundo con vetas plomizas que amenaza con una tormenta eléctrica. El aire vibra con el batir rítmico de las palas de un Eurocopter EC135 negro mate. El olor en la cabina es una mezcla de queroseno, cuero y la adrenalina metálica de hombres que saben que van a matar. Abajo, el paisaje siciliano es una sucesión de colinas áridas y túneles que devoran la carretera como fauces de hormigón.
Dentro del helicóptero de los Ferrari, Dalila opera con la frialdad de una mujer que sabe que los errores son inadmisibles. Sus dedos vuelan sobre una consola táctica desplegada en sus rodillas, filtrando señales de torres de telefonía y cámaras de tráfico de la red nacional, vulneradas hace minutos. A su lado, Karlo revisa el cargador de su fusil de asalto, su mandíbula cuadrada apretada en un gesto de impaciencia profesional.
Dalila dice con acento milanés: "He localizado el vehículo de huida. Coordenadas 37.58, 14."
Karlo vuelve sus ojos hacia ella.
El piloto del helicóptero dice con acento siciliano: "Arrivaremos a esas coordenadas en dos minutos.
Karlo en el fondo se tensa. Nunca pensó que haría esto. Nunca imaginó que la llegada de Gianluca a sicilia después de salir de la cárcel haría que Chiara olvidara todo lo que la une a Leila.
karlo mira todo con el rostro pensativo.
en un parpadeo bajo el helicóptero se vislumbran los tejados y azoteas. La zona es laberíntica, una trampa mortal.
Dalila dice con acento milanés: "Un minuto. Piloto, desciende a nivel de la azotea. Karlo, diles a los hombres que aseguren los arneses. No vamos a permitir que la tengan; vamos a reventar cualquier posibilidad de captura."
Karlo asiente.
El piloto obedece las órdenes. Enseguida se distingue la azotea del edificio. Los hombres están ya preparados para el descenso.
Karlo da la órden con una voz que no admitía replica.
Dalila baja la tapa del portatil y empuña su arma.
el piloto desciende y mantiene la posición sin materializar el aterrizaje.
todos bajan del helicóptero en una maniobra tan sincronizada que parece ensayada.
Dalila hace dos señas al piloto. el ligero movimiento de la cabeza le da a entender que la ha comprendido perfectamente. La nave se aleja sigilosa. el ruido de las aspas se ha perdido entre los truenos que retumban sobre sus cabezas.
Dalila mira a Karlo. Le llama la atención su actitud.
Dalila murmura con acento milanés: "todo bien, karlo. Vamos a ingresar en dos minutos."
Dalila le señala la puerta de la azotea.
Karlo murmura con acento siciliano, "Después de haberlo tenido todo, terminaste escondiéndote como los que combatimos alguna vez... "
Karlo mir hacia la puerta sin mirar a Dalila aún.
Dalila frunce el entrecejo.
karlo dice con acento siciliano, "Todo listo. "
Dalila le corta el paso unos segundos, mientras el resto de hombres forza la verja de la azotea.
Dalila escruta su rostro. Algo le dice que ahí hay más que cumplimiento del deber.
Un destello de tristeza pasa por su mirada ceria.
Dalila murmura con acento milanés: "karlo, tengo que preocuparme ahora o estás listo para esto."
Los hombres desbloquean la verja. Aguardan instrucciones para avanzar.
Karlo Murmura con acento siciliano, "Estoy, bene. Leila está primero. Y no dejaremos que ese cabrón aproveche la estupidéz de Chiara. "
Dalila murmura con acento milanés: "va bene."
Fin de una traición.
Franco y sus hombres han volado la puerta principal. la carga ha sido la justa para soltar las hojas de sus goznes. El trueno les obsequia la tapadera perfecta.
Los hombres entran y suben por la escalera. Los peldaños crujen como si fuesen el presagio de una muerte anunciada.
Chyara esta en la cocina preparando café. Gianluca junto a richi hablan en la sala.
Chyara regresa a la sala con 2 tazas de café. Se sienta junto a Gianluca, abrazándolo.
Gianluca la abraza, dejando su café en la mesita.
Gianluca dice con acento napolitano, "No podemos seguir en Italia amore. Lo mejor va ser salir de europa si queremos comenzar de nuevo. "
Chyara dice con acento siciliano, "retiraré el dinero de las cuentas bancarias que no estaban vinculadas a la cosa nostra. "
Chyara da un sorbo a su café y se acomoda en el viejo sofá junto a Gianluca.
Los hombres de Franco acaban de colocar la carga en la puerta principal. Franco aprieta el botón del dispositivo justo cuando Dalila, Karlo y sus hombres los alcanzan.
todo ocurre en cuestión de segundos.
Los hombres de Santoro entran disparando. Dalila y karlo también disparan en el rellano, abriéndose paso a balas.
Una bala de 9mm silba demasiado cerca y rasga la manga de la chaqueta de Dalila, quemando la piel de su brazo izquierdo. Ella ni siquiera exhala un quejido; el dolor es solo un escozor sordo en su conciencia. Responde con tres disparos quirúrgicos que abaten al tirador antes de que pueda corregir la puntería.
Otro disparo alcanza a Richi en el medio de la frente. El joven no tuvo tiempo de reaccionar.
Gianluca se levanta del sofá para agarrar su arma sin soltar a Chiara del todo.
Chyara mira el caos, a la nueva mujer que acompaña a Karlo, y a sus viejos guardias.
Chyara se levanta de golpe, su mente reaccionando más rápido que su cuerpo.
Gianluca la empuja detrás del sofá, que no ofrece más que una débil barrera contra el calibre de los disparos. Los hombres de Franco han volado la puerta. Esto no es una captura; es una ejecución.
Dalila levanta el arma y dispara a Franco en un hombro.
Karlo dice con acento siciliano, con una voz cargada de la pesadez de la traición, "¡Se acabó, Gianluca! Chiara se biene con nosotros aunque no lo merezca. "
Dalila se abre paso hasta la ex consigliere.
Gianluca dice con acento napolitano, "¡Tú no la tocas, Karlo! ¡Ella se queda conmigo!"
Chyara se cubre de las valas.
Los hombres de karlo terminan con el par de sujetos que todavía disparan víctimas de la adrenalina.
Dalila protege a Chyara con su cuerpo.
Chyara intenta empujar a dalila para ir con Gianluca al ver que Karlo lo va a matar.
Karlo, al ver la distracción, se lanza.
Karlo dice con acento siciliano, sin aliento: "¡Leila nos necesita! ¡Chiara pertenece aquí! ¡No con un loco con bombas!"
Karlo le dispara sin pensarlo más, una vala atravesando el pecho de Gianluca.
Chyara grita suplicante a Karlo pero ya es demasiado tarde.
Chyara empuja violentamente a Dalila para ir con gianluca que se desangra en el suelo. Mira a Karlo con una mezcla de dolor y ravia.
Dalila trastabilla por el empujón.
Dalila murmura con acento milanés: "maldita stronza."
Chyara grita con acento siciliano, "No tenías porqué matarlo. Porqué no nos dejaron en paz maldita sea. "
Chiara grita con acento siciliano, "Te odio Karlo, odio a Leila por ocasionar todo esto. "
Franco reacciona y se levanta. Dalila no contaba con que el hombre es ambidiestro.
Chyara cae junto al cuerpo de Gianluca entre lágrimas.
Karlo dice con acento siciliano, "Ya olvidaste quien te rescató Chiara. Ya olvidaste que tu lealtad y tus lágrimas debían ser para Leila. "
Franco apunta a karlo mientras Dalila lo apunta a él.
Franco dice con acento siciliano: "Creo que la exconsigliere ha tenido todo el buen tino de dejar el nido de ratas. A fin de cuentas, le acaban de demostrar cuan leales son."
Chyara mira al hombre que le apunta a Karlo.
Dalila dice con acento milanés: "cierra esa boca, stronzo. No eres quien para hablar de lealtades."
Franco mira a la mujer.
Franco dice con acento siciliano: "Don Santoro sí sabe apreciar la lealtad, signiorina. él está dispuesto a tenderle una mano, si viene conmigo."
Chiara dice con acento siciliano, "Va bene, me voy con ustedes. Leila acaba de quitarme lo que más amaba, sabiendo que era lo único que me quedaba.
Dalila abre mucho los ojos al escuchar a Chyara.
Dalila murmura con acento milanés: "será..."
Karlo la mira con decepción.
Dalila dice con acento milanés: "deja de mentirle. Sabes tan bien como nosotros que tu amo no sabe de lealtad a la sangre, es un figlio di putana.""
Dalila mira a Karlo.
Karlo dice con acento siciliano, "Eres una maldita traidora, no solo me traicionaste a mí. Traicionaste a la persona que más te quiere. La única que sufre por tí. "
Dalila comienza a impacientarse.
Karlo dice con acento siciliano, "No vale la pena este rescate Dalila. Ella representa más peligro que algo bueno. Acabemos con esto. "
Dalila dice con acento milanés: "concuerdo contigo, no merece la pena el esfuerzo."
Karlo mira a dalila con aprovación y dolor en la mirada.
Dalila percibe el movimiento ocular de Franco.
Karlo dice con acento siciliano, "Ya eligió. "
Chyara se acerca a franco, mirando con ravia a karlo y a dalila.
Dalila cambia de dirección el arma y dispara dos veces a la cabeza de la ex consigliere.
Franco abre mucho los ojos, incrédulo.
Franco mira a la mujer que acaba de eliminar a la ex consigliere.
Chyara cae al piso con un ruido sordo.
Dalila dice con acento milanés: "como dirían los españoles, apechuga con las consecuencias. Ahora, figlio di putana, vas a ir de paseo con toda esta porca miseria."
Karlo desvía la mirada del cuerpo de chiara con los sentimientos encontrados, aunque se mantiene profesional.
Dalila levanta el arma y le dispara a Franco entre las cejas.
El hombre de Santoro cae hacia atrás desde su altura.
Dalila enfunda el arma y se acerca a karlo mientras echa un vistazo al desastre.
Dalila murmura con acento milanés: "eh, cabrito, estás bien?"
Dalila le apoya la palma en la mejilla.
Un gesto deliberado para ocultar la lágrima traidora que vio correrle por el lagrimal.
Uno de los hombres de karlo dice con acento siciliano: "esperamos órdenes, signiore."
Karlo murmura con acento siciliano, con la voz quebrada, "Vamos. Tenemos que volver cuanto antes. "
Dalila dice con acento milanés: "ya oíste, muevan sus culos. Limpien todo y andiamo presto de vuelta."
el hombre asiente y hace señas al resto que permanece custodiando el rellano. Comienzan con la labor de 'tirar la basura' como suele decir karlo.
Karlo sale del lugar.
Dalila lo ve atravesar el umbral y avanza tras él sin decir una sola palabra. ya averiguaría qué había tras esa lágrima furtiva.
Dalila se vuelve con rapidez.
Dalila dice con acento milanés: "tú, tira toda la basura menos el cuerpo de la ex consigliere. Lo llevaremos con nosotros."
Karlo se dirige a la azotea a esperar el helicóptero.
El hombre no hace preguntas, simplemente se limita a obedecer.
Dalila sale ahora sí tras Karlo.
Todos suben hasta la azotea. El helicóptero aguarda con las máquinas listas para emprender el regreso a Catania.
Una parte de los hombres se ha quedado para limpiarlo todo, mientras que los heridos y el hombre encargado del cuerpo de Chyara suben a la nave junto con Dalila y Karlo.
Dalila mira a Karlo y suspira.
Karlo se acomoda en el asiento sin decir palabra. En su rostro se refleja la tristeza y la desilusión.
Dalila dice con acento milanés: "no me lo pediste, pero di la orden de que trajeran el cuerpo de la exconsigliere. Algo me dice que la Regina necesitará cerrar una etapa y... tú también. Lo mandaré preparar como manda la tradición, aunque sin los honores correspondientes. Lo mínimo para que quede constancia. De cara a toda Catania, ha sido Santoro quien ha acabado con la exconsigliere. Dejo en tus manos cuanto quieres decirle a la Regina y al consigliere."
Dalila murmura con acento milanés: "no tienes que explicarme nada, até mis propios cabos con lo que dijiste."
Karlo dice con acento siciliano, "Gracias por encargarte dalila. Lo mejor será que Leila sepa la verdad. No sé, estoy abrumado ahora. "
Dalila mira al piloto y le hace señas.
el piloto asiente y el ehlicóptero emprende el regreso a Catania.
Karlo mira a Dalila.
Dalila dice con acento milanés: "tómate tu tiempo."
Dalila dice con acento milanés: "si prefieres le doy el informe al consi y que él decida qué le conviene más a la Regina."
Karlo dice con acento siciliano, "Debí suponer que algo así podía pasar... "
Dalila apoya una mano sobre la de karlo y le da un suave apretón.
karlo dice con acento siciliano, "Lo siento por Leila que no termina de recuperarse y esto le va afectar mucho. "
Dalila dice con acento milanés: "quién podría saber qué esa mujer le daría más peso a un hombre que a la persona que le salvó la vida? Los humanos no somos siempre tan predecibles."
Dalila mira al frente y sigue hablando.
Dalila dice con acento milanés: "Respecto de la Regina, claro que sí, le dolerá, pero si pretende dirigir Catania, tendrá que conciliar el dolor con la mano de hierro que implica ser quién es. Afortunadamente no está sola, te tiene a ti, al consi, incluso a su prometido, si es que un turinés puede servir de algo."
Karlo dice con acento siciliano, "La admiré cuando se convirtió en etna, cuando quería vengar a Leila al creer todos que estaba muerta. Por eso me enamoré como un imbécil de ella. No sé en qué momento dejó de ser leal... "
Dalila murmura con acento milanés: "ya, me fui de la lengua, pero es que unirse a marttini... me parece un desatino."
Dalila lo mira de reojo.
Karlo dice con acento siciliano, "Por qué crees que un turinés no sirva de algo? "
Dalila dice con acento milanés: "en el momento en que dejó que el corazón, o la cama... a saber, tuviera más peso que la razón, en ese momento."
Dalila suspira.
Karlo suspira con pezadés
Dalila dice con acento milanés: "no me hagas mucho caso. Simplemente es que no confío en ese Mássimo marttini. En Torino las cosas no son como en Sicilia."
Karlo asiente con la cabeza.
Dalila dice con acento milanés: "y honestamente no sé si esa unión traiga más problemas que soluciones."
Dalila dice con acento milanés: "pero no soy quién para andar hablando de estas cosas."
Karlo dice con acento siciliano, "Solo nos queda seguirla cuidando, supongo. "
Dalila asiente y apoya la cabeza hacia atrás.
Dalila dice con acento milanés: "has dado en el clavo, cabrito. Ahora cierra los ojos un momento. En menos de diez minutos Nos tocará enfrentar un trago amargo."
Dalila baja mucho la voz para que solo karlo la oiga.
Karlo dice que sí con la cabeza.
Dalila murmura con acento milanés: "cuando me ocupe de todo este desastre, me ocuparé de ti también. necesitas que alguien cuide de ti."
Karlo le sonríe apenas y cierra los ojos.
el helicóptero realiza un viraje y tras los cristales comienza a vislumbrarse la costa de Catania y el Etna.