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Nuevo Relato De Gabriela: Una Estrella que Tocar

Bueno me presento, soy Gabriela o Gabi pa los amigos. Nací en un sector muy acomodado en santiago de chile. crecí junto a mi hermano mayor y padre, ya que mamá al dar a luz, fayeció, y yo sigo aquí.
Fui a uno de los mejores colegios de santiago. Siempre tuve muchos amigos y amigas, me concidero una mujer con bastante personalidad. al terminar el colegio estudié gastronomía en la universidad con más prestigio en chile.
Terminé la carrera, y me dediqué a pasear por latinoamérica y Europa. conocí parte de la cultura gastronómica de cada país, pero llegué a España y me enamoré. Así que decidí que en algún momento de mi vida tenía que vivir allí.
Cuando volví a Chile, vi que mi padre, el hombre más fuerte de todos estaba enfermo. Le habían diagnosticado una de esas enfermedades que cuando las ves en la tele, le ruegas al ser que está allá arriba que nunca llegue a alguno de tus cercanos, pero en el momento menos indicado, ya está ahí. Ni si quiera todo el dinero del mundo pudo contra ese bicho, y sí, el cáncer se llevó a mi padre.
Estuve cerca de un año con depresión, encerrada en casa, no salía, no quería nada, se me había ido, el ídolo, el único hombre que había amado con todo el corazón, mi ejemplo de vida a seguir, y lo peor que para siempre. un siempre que iba a estar clavado en el alma, por que nunca más podría llorar en sus brazos cuando había tristeza, o cuando me daban miedo los truenos, y me iba acostar con el para que solo con un simple abrazo y un beso se fueran los fantasmas.
Pero ya no estaba, ahora estaba sola. Ahora quedaba mi hermano, que dentro de todo lo raro que es, tenía que seguir viviendo con él.
Cuando pasó la puta depre, busqué pega (trabajo), me contrataron en un restaurante de un hotel 5 estrellas. allí estaba encargada de la repostería del menú diario, así que me dedicaba todo el día a cocinar cosas ricas para el resto. estuve trabajando ahí 5 años. junté hartas luquitas (dinero) y me propuse a ir a vivir a Madrid.
Guardé todas mis cosas en la bodega de casa, hice maletas, guardé platita en el banco, y me fui con los pasajes pa Europa.
El sueño de mi viejito siempre fue que pudiera tener mi restaurante propio, quizás eso en Chile lo podría haber hecho, pero acá, comienza una nueva línea de tiempo, para seguir con mi propia historia en este país, donde llegué sin conocer a nadie, y arriesgándome a lo que pueda venir.
Vamos a ver que puedo hacer, aunque sea por un tiempo trabajar en un local de comida rápida, pero lista para seguir viviendo, con la fé puesta en mi Angelito, ese que me está cuidando desde por ahí, diciéndome: «Gabi, eres la mejor del mundo mundial, sé que puedes llegar a la estrella que siempre has querido llegar, y ser la mejor chef de todos».

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