• ¡Conéctate!

    Telnet cyberlife.es 7777

Nueva escena de rol: De maldiciones wayú y comparaciones

Punto de vista: Fabián.

Catorce horas después del diagnóstico de Benxamín…
Comunidad de Madrid; hospital Universitario La Paz; Habitación de Descanso.
Es una habitación con el espacio suficiente para cuatro literas, un sofá de 3 puestos, una mesa rectangular donde pueden coincidir hasta 6 personas a la vez, un mueble para guardar enseres y algunos alimentos no perecederos sobre el que descansa una cafetera y un microondas. Sobre el mueble, colgando en la pared, un par de gabinetes con llave permiten guardar insumos médicos y medicamentos. Al lado derecho del mueble, una pequeña nevera contiene agua, bebidas isotónicas y bebidas energizantes. A la izquierda, una puerta dirige al baño, en el que hay un par de duchas, dos cubículos con retrete, un espejo y dos lavabos. Frente a las literas, hay varias taquillas colocadas de forma ordenada.

Fabián sale del baño con una toalla alrededor de la cintura, el pelo mojado y el torso aún húmedo de la ducha que acaba de tomar.
Anzola entra en la habitación de descanso, tras él, entra Belkis.
Belkis dice: «en lugar de pagarme, mejor añade mi ganancia al bote. así luego hay con qué comprar el café y el té.»
anzola se gira y achica los ojos.
Anzola dice: «joder, vas a agregar 100 pavos para comprar café y té? Menuda inversionista estás hecha, tia. Con dos cojones, sí señor.»
Belkis alza las cejas al ver a Fabián, que los mira con cara de pocos amigos.
Fabián se acerca a Belkis, quedando a un paso.
Dices: «Tú también vas a empezar con esa mierda de que me parezco a House?»
Anzola aprieta los dientes reprimiendo una risita.
Belkis da un paso atrás mordiéndose la mejilla para no reírse a carcajadas.
Fabián mira a uno y a otro y resopla, dirigiéndose a su taquilla para sacar su ropa y sus cosas.
Belkis va hacia la cafetera y la carga, mientras Fabián saca su ropa y Anzola entra en el baño a tomar una ducha.
Belkis se gira y se sienta en una de las sillas.
Fabián deja sus cosas sobre la cama y se tumba un rato con los ojos cerrados.
Belkis lo mira en silencio.
Belkis se levanta y se sienta en el borde de la cama.
Fabián entreabre los ojos al sentir como se hunde el colchón.
Dices: «qué?»
Belkis suelta una risita.
Belkis dice: «House es más mi estilo, pero tú no estás nada mal, guapetón.»
Dices: «que te den, cabrona.»
Anzola sale del baño con los vaqueros puestos y el torso al desnudo.
Belkis vuelve a reír.
Belkis dice: «como sigas así de gruñón, vas a dar más motivos para que apostemos cuánto te vas a tardar en ir por ahí mordiendo a los residentes, tio.»
Belkis se levanta para servir el café.
Murmuras: «cabrona… que te den por delante y por detrás.»
Belkis sirve café en tres vasos de plástico y los lleva a la mesa.
Belkis ríe.
Belkis dice: «Me gusta más por delante, mi amor.»
Belkis le guiña un ojo a Fabián, divertida.
Fabián se pone los calzoncillos y el vaquero.
anzola se cuelga la toalla al cuello y se deja caer en una silla cogiendo un vaso de café.
fabián se acerca y se sienta frente a anzola.
Belkis se sienta en la cabecera y coge el último vaso.
fabián sopla antes de sorber.
Anzola se estira, haciendo los movimientos que Kiara le ha sugerido haga varias veces al día.
Fabián y Belkis lo miran y se ríen.
anzola los mira sin detener los estiramientos.
Anzola dice: «Qué coño mirais?»
Ambos médicos dicen a coro: «El poder de una amenaza wuayú.»
Anzola farfulla entre dientes, pero sigue estirándose.
Kiara abre la puerta de la habitación de descanso y entra, soltando tacos.
Fabián y Belkis se ríen a carcajadas al verla.
Kiara sale disparada hacia la cafetera, masculla algo que parece un dialecto ininteligible y luego de servirse un vaso de café, se gira cruzándose de brazos delante de los tres.
Kiara dice: «No me vayan a salir con nada hasta que tome café, o les lanzo una maldición Wayú.»
Fabián y Belkis alzan ambas manos en son de paz.
Kiara se vuelve para coger el vaso y luego se deja caer en la silla frente a Belkis.
Kiara mira por el rabillo del ojo a anzola mientras sopla antes de beber.
Kiara da un sorbo al café, el resto de médicos hace lo mismo.
Kiara inspira profundo, se inclina sobre el espaldar y los mira.
Kiara dice: «ahora sí, suelten todo todito todo que ya soy yo misma otra vez.»
Kiara mira a cada médico y apunta a Fabián.
Kiara dice: «A ver tú, Muñeco. ¿cómo coño es que tienes tanta vaina en esa mente? ¿Eres superdotado? o le estás haciendo la competencia al remalparío de House. Porque te digo una verga, te estás pareciendo igualito.»
Fabián pone los ojos en blanco.
Dices: «hay algo llamado libros y papers, y base de datos de enfermedades y genética, por si todavía no lo sabías, Kia.»
Kiara da un sorbo largo al café.
Kiara dice: «me parece que vas apostando por la segunda opción, muñeco. Molleja de genio que cargas últimamente.»
Belkis alza su vaso y brinda.
Kiara la mira.
Belkis bebe del vaso.
Kiara dice: «Imagino que vas a aportar para el café y las galletitas, ¿no?»
Anzola dice: «y la pizza, porque no vais a usar mis 100 pavos solo en café y té.»
Kiara deja el vaso sobre la mesa y mira a anzola.
Kiara dice: «tú, ve contando como ha ido todo con el niño y olvídate de opinar sobre el destino de los reales, eso es cosa mía y de la cirujana de tuberías aquí presente.»
anzola hace una mueca y se termina el café.
anzola dice: «Estuvimos preparados gracias al cerebro con patas que tengo delante de mí y la hemorragia no nos cogió desprevenidos. el niño ya fue trasladado al hospital infantil y Dr. House, que digo… Fábrega inició el procedimiento para hallar el donante. solo esperamos que el enano resista.»
Murmuras: «que te den a ti también, maricón.»
Fabián bebe un trago de café.
Kiara asiente.
Kiara mira a Fabián.
Kiara dice: «tú que crees?»
Fabián se encoge de hombros.
Dices:»Es difícil de predecir. el niño ha estado bien cuidado, pero la Anemia aplásica que presenta es grave. Por suerte no tenemos incidencia de infecciones nosocomiales, así que ahora solo dependemos del sistema inmunitario del peque.»
Kiara dice: «imagino que superada la crisis le remetirán a fisiatría, ¿no?»
Anzola dice: «en teoría, pero ya sabes que depende de lo que servicios sociales dictamine al final.»
Kiara se termina el café.
Kiara se levanta y tira el vaso en la papelera.
Kiara dice: «Pero no se le puede negar el tratamiento, ¿no?»
Anzola niega.
Anzola dice: » No, pero como es una enfermedad tan incapacitante, servicios sociales podría insertarlo en la IDO, asignarle un tutor… y conociendo a cierto personaje, si se le mete en la cabeza que la madre no está en capacidad de ser su tutora, ya te imaginarás.»
Kiara dice: «Eso es absurdo, es su madre… quién va a cuidar de él mejor que ella?»
Fabián se pone de pie, incómodo ante la referencia.
Kiara se acerca de nuevo a su silla y se deja caer.
Kiara mira a Fabián.
Anzola dice: «Es una mujer sencilla, Kiara. Trabaja limpiando en un restaurante de Imperium más horas de las que pasa en casa. su marido era agente de IPS; no tiene familia, no sabe de la familia de su marido. La ayuda la vecina, porque se turnan para cubrirse en el cuidado de los críos. Su hijo, si sobrevive, va a necesitar cuidados, precauciones en casa, en el cole. ¿Qué piensas que dirá Mayra en ese caso?»
Belkis se levanta y tira su vaso en la papelera.
Kiara suelta un montón de palabrejas ininteligibles.
Belkis se mueve hasta donde está Kiara y le apoya las manos sobre los hombros.
Belkis aprieta los hombros de Kiara.
Kiara mira a Fabián y luego a anzola.
Kiara dice: «hijadeputaremalparíacoñoesumadremamagüevo…»
Kiara inspira profundo al quedarse casi sin aire.
Belkis le da otro apretón suave.
Kiara dice: «No se puede hacer nada para que ella no tome el caso?»
Fabián permanece de pie, tenso, ahora de cara a la cafetera.
Anzola se encoge de hombros.
Anzola mira a Fabián y luego a Kiara.
Kiara dice: «a esa la han tenido que tirar de la cuna cuando chiquita, porque no se puede ser normal siendo así tan maldita.»
Fabián cierra los ojos, apoyando ambas palmas sobre el mueble.
Un busca suena en este lugar.
Belkis coge su busca, lo mira y lo vuelve a dejar en su bolsillo.
Belkis dice: «tengo que irme… Mantenedme informada del caso, por favor.»
Belkis mira a Fabián, tenso como cuerda de guitarra y luego mira a anzola de forma significativa.
Anzola se fija en Belkis y le hace señas de que marche tranquila.
Kiara dice: «Anda a reparar otras tuberías, ya nos vemos cuando termines.»
Belkis asiente a Kiara y sale disparada, dejando que la puerta se cierre por sí sola.
Anzola sigue mirando a Fabián con atención.
Kiara sigue la mirada de Anzola.
Fabián se gira con rapidez, se pone una sudadera, coge su cartera, las llaves, el móvil y su anorak.
Anzola se pone en pie, mientras Kiara se levanta y se para en la puerta junto a Anzola.
Fabián se frena en seco al ver a ambos cortándole la salida.
Dices: «quitaos de en medio, qué coño os pasa a los dos?»
Kiara se le acerca y le apunta con un dedo en el pecho.
Kiara dice: «si vos, muñeco, te estais creyendo que te vamos a dejar hacer una estupidez, estais loco, de aquí no sales solo. Tú y yo nos vamos a ir y tu vais a ser un buen tipo y vais a venir a cenar en mi casa.»
Fabián achica los ojos y aprieta con fuerza el anorak.
Dices: «mi turno terminó hace más de dos horas.»
Kiara sigue parada frente a él.
Kiara dice: «y el mío hace una. Da la misma vaina. De aquí te vais conmigo y con anzola si quiere venir a probar comida venezolana.»
Fabián tira el anorak sobre la cama y se cruza de brazos.
Dices: «le acabas de decir a Belkis que os veíais cuando terminase. ¿Te crees que soy idiota?»
Anzola alza las cejas ante el tono de Fabián.
Kiara dice: «Idiota no, pero sí es verdad que últimamente me estoy pensando eso que te dice Moreno… ¿cómo es que es la verga que te dice?… ah, sí, soplapollas.»
Fabián mira a Anzola.
Anzola aprieta los labios para no reirse.
Fabián aprieta los dientes varias veces, las facciones de su rostro permanecen tensas.
Kiara se cruza de brazos y alza una ceja, esperando el rebote verbal del hombre, pero este no llega.
Fabián da media vuelta y se sienta en una silla.
Dices: «No soy un crío, Kiara.»
Kiara se dirige hacia él, parándose detrás.
Kiara comienza a masajear sobre los trapecios y el cuello de Fabián, mientras le habla.
Kiara dice: «No eres un crío, muñeco; pero estás casi al límite; nosotros lo sabemos y de seguro vos también lo sabeis, pero no te da la perra gana de reconocerlo. Y lo siento, pero no te dejaré así de expuesto a merced de esa hijadeputaremalparía y se acabó el peo, ¿te queda claro?»
Anzola se fija que Fabián comienza a relajarse.
Anzola se aparta de la puerta y va a por el resto de sus cosas a su taquilla.
Kiara sigue trabajando en soltar los nudos de tensión en el cuello y la espalda de Fabián.
Fabián da un respingo cuando Kiara se dedica a un nodo ubicado entre el trapecio y la base del cuello.
Kiara dice: «Respira profundo, muñeco. Ahora duele, pero luego te sentirás mejor.»
Dices: «¿Ella, va a estar allí?»
Kiara sigue apretando y masajeando con firmeza.
Kiara dice: «Sí, va a estar… y vos vais a estar también y no me dirás que no, Fabián.»
Kiara cesa el trabajo en los músculos de Fabián y le pasa una mano por el cabello.
Kiara dice: «vamos, Belkis irá cuando termine lo que sea que tenga que hacer.»
Fabián apoya un instante los brazos sobre la mesa y deja caer su frente, respirando profundo varias veces.
Kiara coge el Anorak de Fabián y va a por sus cosas en su taquilla.
Anzola le apoya una mano en un hombro a Fabián.
Anzola dice: «venga, tio, vamos a cenar. que el día ha sido un puto infierno y muero de hambre.»
Fabián levanta la cabeza con lentitud, luego hace lo mismo con el resto del cuerpo hasta ponerse de pie.
Kiara le entrega su anorak, luego se pone el suyo y pasa un brazo alrededor del brazo de Fabián.
Anzola abre la puerta y los tres salen de la habitación de descanso.
Un rato después, en la planta baja del hospital…
Kiara va del brazo de Fabián, anzola va del otro lado. Los tres salen del hospital charlando sin percatarse de que alguien les está mirando.
Oculta tras una columna, Mayra está pulsando en la pantalla de su móvil con rapidez.
Comunidad de Madrid; Plaza de Castilla.
Te encuentras en una gran plaza situada al norte de la ciudad, en el distrito de Chamartín. Está atravesada por el tramo final del Paseo de la Castellana, Y constituye el centro neurálgico del barrio de Castilla.
Ves obelisco de Calatrava y Monumento a Calvo Sotelo aquí.

El móvil de Fabián vibra.
Fabián se detiene un instante.
Kiara lo mira.
Kiara dice: «¿Qué pasa?»
Dices: «Tengo mensajes en el móvil.»
Fabián va a sacar el móvil del bolsillo del anorak, pero Kiara lo detiene.
Kiara dice: «míralos cuando lleguemos, si fuese importante te habría sonado también el busca.»
Fabián piensa un instante y asiente.
Los tres emprenden la caminata hasta el estacionamiento.
diez minutos después…
Mayra sigue mirando la pantalla del móvil, temblando de la rabia al ver que Fabián no ha respondido a sus mensajes.
Mayra vuelve a leer los mensajes enviados, buscando algún desliz en la provocación.
SMS Enviado: «Qué terrible lo del niño de piedra, ¿verdad? Sería una verdadera tragedia si no llegase a conseguir ese transplante.»
SMS Enviado: «¿No te gustaría poder ayudarle, Fabi? Yo podría ayudarte a ayudarles, si tú quieres.»
Mayra cierra la aplicación de mensajes y deja el móvil sobre su escritorio.
Mayra murmura: «pagarás por tu indiferencia… y el precio va a ser muy alto, cariño.»
Sentada a oscuras mirando al vacío, Mayra se queda absorta en sus pensamientos.

Nueva escena de rol: Benxamín, el niño de piedra

Punto de vista: Fabián.

Comunidad de Madrid; hospital Universitario La Paz.
Te encuentras en un centro hospitalario de titularidad pública, situado en el distrito de Fuencarral El pardo. Está administrado por el Servicio madrileño de salud y es uno de los principales hospitales de referencia. También es centro de referencia nacional e internacional en varias áreas específicas de elevado nivel de desarrollo científico y tecnológico.

La aglomeración en este lugar te impide identificar a personas concretas.

Fabián sale del cafetín; a su lado, Paloma camina concentrada en lo que está escuchando.
Mayra, de pie junto a la puerta de servicios sociales los observa sin perder detalle.
La puerta de servicios sociales se abre.
Lourdes sale y se sorprende al ver a Mayra en la puerta.
Lourdes se gira para ver qué tiene a Mayra tan entretenida.
Lourdes ve a Fabián entrando a urgencias seguido por Paloma.
Lourdes va a hablar, pero decide a última hora guardarse el comentario.
Mayra se gira empujando la puerta con fuerza.
La puerta se golpea contra la pared.
Un paciente que espera sentado en una silla se sobresalta por el ruido.
Lourdes suspira y sigue hacia el Hospital infantil.
Mayra llama al paciente que espera fuera.
El paciente entra y cierra la puerta con suavidad.
Veinte minutos después…

Almudena sale de Urgencias Generales con Paloma, rumbo a la cafetería.
Una mujer entra a toda prisa llevando a un niño en brazos.
La mujer llora y jadea, pidiendo con desesperación que alguien le ayude.
Almudena se gira al escuchar los jadeos de la mujer que pide ayuda.
El llanto del niño se confunde con el de la mujer.
Paloma y Almudena se miran al mismo tiempo y se acercan a toda prisa para asistir a la mujer.
La mujer sostiene al niño con fuerza, ambos están manchados de sangre por todos lados, lo que hace difícil saber quién de los dos está más herido.
Almudena y Paloma ayudan a la mujer a entrar en urgencias.
Comunidad de Madrid; hospital Universitario La Paz; Servicio de Urgencias Generales.
Es un servicio que cuenta con cuatro salas de observación con capacidad para 54 pacientes, además de una sala de preingreso para 30 pacientes y una sala de tratamientos con 30 sillones.
Te encuentras con Fabián, Anzola y Natsu.
Fabián está hablando con Natsu cuando la puerta se abre.
Natsu dirige la mirada hacia las enfermeras y la mujer que carga un niño en brazos.
Fabián se gira.
Dices: Paloma, Llévalos al box1 que es más grande y se pueden ubicar dos camas.
La mujer llora y niega con la cabeza.
La mujer dice con acento asturiano, «Yo estoy bien, no es mi sangre, es la de mi Benxamín. No puedo hacer que pare, no puedo…»
Natsu mira a Anzola.
Natsu dice: «Estaré en el laboratorio, doctor.»
Anzola asiente, la chica se marcha.
Fabián se acerca a la mujer.
Dices: «¿Cómo se llama?»
La mujer sigue aferrada al niño que también llora.
Fabián mira a almudena y a Paloma.
Los tres parecen comunicarse en silencio.
Fabián habla con la mujer en un tono que intenta ser tranquilizador, mientras rompe un paquete de guantes y se los coloca.
Las enfermeras imitan a Fabián, colocándose alrededor de la mujer.
Dices: «Escuche, vamos a atender a su Benxamín, pero tiene que soltarlo.»
La mujer parece no escuchar a Fabián.
Fabián mira a Anzola moverse con rapidez.
Fabián sigue hablando con la mujer, esta se ve rígida, aferrándose al niño.
Fabián cuenta con los dedos de una mano.
Paloma y Almudena siguen el conteo, mientras Anzola se para tras la mujer.
Dices: «el niño va a estar bien, haremos que esté bien…»
Dices: «Míreme y dígame cuál es su nombre… vamos, míreme, ¿cómo se llama usted?»
La mujer alza la mirada para ver a Fabián a los ojos.
El rostro de la mujer está lleno de lágrimas.
Fabián asiente con un leve movimiento de cabeza.
La mujer afloja el agarre un instante.
Con rapidez todos actúan separando a la mujer del niño.
La mujer grita y se remueve con desesperación, mientras Fabián y Paloma le quitan al niño y se lo llevan al box para atenderle y Anzola hace lo propio con Almudena, llevando a la mujer al siguiente box.
Fabián comienza a dar instrucciones a Paloma.
El niño llora con fuerza, llamando a su mamá.
Fabián corta las ropas del niño buscando las heridas sangrantes.
Paloma está tomando la vía cuando Fabián por fin encuentra el orígen de la hemorragia.
Murmuras: «mierda.»
Un trozo bastante grande de cristal está incrustado entre la escápula y la columna vertebral. El cristal parece hundido a suficiente profundidad, como para no poder ser extraído sin cirugía.
Dices: «Paloma, añade a la solución ringer un vial de vitamina K, esto nos va a llevar algo más de tiempo y hay que parar la hemorragia.»
Paloma asiente y sale disparada.
el niño sigue llorando, Fabián lo observa.
Benxamín
Tiene entre 5 y 6 años. Su cabello negro y ondulado contrasta con el blanco de su piel y el gris pálido de sus ojos. Su bracito izquierdo permanece rígido como si llevase un cabestrillo. el codo se ve más grande de lo normal.
Fabián habla con el pequeño intentando calmarlo.
El niño respira, llora y gimotea sorbiendo mocos de cuando en cuando.
Fabián coloca al niño de costado, dejando al alcance el lado izquierdo.
El niño llora un poco menos, pero sigue llamando a su mamá.
Fabián baja el tono para hablarle al niño con suavidad.
Dices: «Mamá está aquí al lado, ¿vale? En lo que te curemos la pupa que tienes, vendrá a cuidarte. Pero tienes que ser valiente y dejar que te ayudemos a que te sientas mejor, ¿sí?
El niño se relaja un poco escuchando a Fabián y asiente con la cabeza, aunque sigue llorando y sorbiéndose los mocos.
Fabián sigue evaluando al niño, procurando rodear con gasas la herida sangrante.
Paloma entra, y se acerca a la cama.
Paloma observa lo que hace Fabián y espera un momento para poder tomarle la mano al niño y colocarle el vial en la solución.
Benxamín murmura con acento asturiano, «me duele… me duele mucho… quiero a mi mamá.»
Fabián procura no tocar más la herida del cristal y se dedica a limpiar el resto de heridas que el niño tiene en la espalda, retirando las esquirlas de cristal que puede sacar usando una pinza con toda la delicadeza de que es capaz.
Benxamín sigue llorando mientras llama a su mamá.
Benxamín murmura con acento asturiano, «me duele mucho… quiero a mi mamá, por favor, quiero a mi mamá.»
Fabián termina de desinfectar las heridas y se quita los guantes tirándolos a la papelera.
Dices: «lo sé, campeón. ahora iré a ver cómo está y en lo que pueda la traeré.»
Benxamín mira a fabián, los ojos siguen irritados y húmedos de tanto llorar.
Benxamín murmura con acento asturiano, «lo prometes?»
Fabián rodea la cama y se detiene tras Paloma y alza su mano derecha para que el niño lo vea.
Dices: «Lo prometo… pero tú tienes que prometerme que vas a ser muy valiente y nos vas a ayudar para que te pongas bien, ¿sí?»
Benxamín asiente con la cabeza, mientras mira a Paloma que está abriendo el empaque de una jeringa.
Dices: «Paloma, toma la muestra y luego coloca el vial. Iré a por el Rx y la madre del peque.»
Paloma asiente a Fabián.
Benxamín mira con cierto pavor la jeringa temblando cada vez que la ve más cerca.
Paloma le sonríe y le acaricia el cabello.
Paloma dice con acento almeriense, «No tengas miedo, te prometo que lo haré mu rapidito y solo será como cuando te pica un mosquito.»
Benxamín abre mucho los ojos.
Benxamín dice con acento asturiano, «de verdad? Lo prometes?»
Paloma asiente.
Benxamín intenta limpiarse los mocos subiendo el brazo izquierdo, pero chilla de dolor.
Paloma intenta sostenerle el brazo con cuidado hasta que el pequeño se calma un poco.
Paloma comienza a hablar con el niño para entretenerle.
Paloma dice con acento almeriense, «Dime, ya le has hecho la carta a los reyes?»
Benxamín niega.
Paloma abre mucho los ojos Haciendo muchas muecas.
Benxamín se fija en la cara de la chica.
Paloma aprovecha de seguir hablando para tomar la muestra.
Benxamín se encoge un instante pero no llora; Paloma sigue haciendo muchas muecas mientras habla de los reyes, las cartas, el belén y un abeto enorme que adornó en su casa.
Benxamín interrumpe la cháchara de Paloma para preguntar por su mamá.
Paloma mira hacia la pared del box contiguo.
Paloma dice con acento almeriense, «está aquí al lado, ya enseguidita te la trae el doctor.»
en el box contiguo.
Fabián mira a la mujer tumbada en la cama con un pijama sanitario limpio, ahora más tranquila por el sedante que le colocó almudena por orden de Anzola.
La mujer mira a Fabián y los ojos se le humedecen.
Dices: «Benxamín está aquí al lado. Lo estamos atendiendo, pero necesito hacerle algunas preguntas y que firme una autorización pues hemos de ingresarlo en quirófano.
La mujer se incorpora trastabilleando al bajarse de la cama.
Fabián la sostiene y la ayuda a sentarse en la silla que está junto a la cama.
Fabián se acuclilla.
dices: «Necesitamos que permanezca tranquila y nos dé la información que le vamos a solicitar. Mientras más pronto lo hagamos, más pronto tendremos hecha la historia y más pronto le operaremos.»
La mujer dice con acento asturiano, «operar?»
Fabián asiente, sereno pero con expresión seria.
Dices: «Benxamín tiene un cristal de tamaño considerable que hemos de extraer; el problema es que está sangrando de forma inusual y tiene el brazo rígido, así que no sabemos si ha podido haber un daño más severo.»
La mujer se queda inmóvil un instante como si recordase algo.
La mujer dice con acento asturiano, «Ya tiene historia aquí… lo he traído varias veces porque ha estado enfermo.»
Fabián asiente.
Dices: «recuerda el número de historia?»
La mujer asiente y se lo dice.
Dices: «bien, ahora… dígame, cómo se llama usted?»
La mujer se sorprende un poco.
La mujer dice con acento asturiano, «me llamo Nina.»
Dices: «bien, Nina. Qué es lo que ha tenido benxamín para que lo trajese varias veces?»
Nina dice con acento asturiano,bueno, ha tenido una infección de oídos, una en la garganta y otra en los pulmones.»
Fabián va apuntando mentalmente lo que la mujer le dice.
Dices: «ha tenido alguna fractura, le han escayolado alguna vez?»
La mujer parece pensar y luego niega.
Nina dice con acento asturiano, «se ha caído como les pasa a los críos, pero no ha pasado de ser hinchazón o moratones.»
Fabián asiente.
Dices: «ha tenido alergias, alguna cosa que no pueda comer, alguna medicación que le haya sentado mal?»
Nina niega.
Nina mira a Fabián.
Nina dice con acento asturiano, «quiero ver a mi niño.»
Fabián se yergue y asiente.
Dices: «vamos a hacer unas placas y luego le dejaremos estar con él.
Nina dice con acento asturiano, «está bien, doctor.»
Fabián ve a la mujer antes de salir del box.
La mujer se aferra a la camisa del pijama sanitario con fuerza.
Quince minutos después…
Fabián está en el pequeño despacho, de pie frente al negatoscopio mirando las placas que acaban de realizarle a Benxamín.
Anzola entra y mira hacia el negatoscopio.
Anzola dice: «me mandaste llamar…¿qué tenemos? ¿Cómo va la madre del peque de hace rato?»
Fabián suspira profundo.
Dices: «La madre mejor ahora con el sedante. Está en el box con el peque mientras se prepara el quirófano.
Anzola mira a Fabián.
Anzola dice: «sí, solo esperamos que el Hospital infantil nos dé la luz verde. haremos el traslado luego de quirófano.»
Fabián asiente.
Fabián se mueve hacia un lado y comienza a señalarle a Anzola zonas radiopacas en la articulación del codo izquierdo y el resto de zonas en las otras dos radiografías.»
Anzola se acerca al negatoscopio.
Anzola murmura: «joder.»
Fabián aprieta los dientes.
Dices: «tú qué crees?»
Anzola aprieta los labios un instante mientras piensa.
Anzola dice: » puede que osteosarcoma o sarcoma de tejido blando…»
Fabián mira a su colega y luego vuelve a mirar las radiografías.
Anzola dice: «qué?»
Fabián coge el protector y el equipo de nuevo.
Anzola lo mira, sorprendido.
Anzola dice: «No me has respondido, tio. A dónde coño vas?»
Fabián se gira un poco mirando a Anzola.
Dices: «Te respondo en lo que vea sus pies.»
Fabián sale con rapidez hacia el box, llevando los protectores, las placas y el equipo.
Anzola sale tras él farfullando.
Anzola murmura: «hostia puta, es verdad que este ya se parece al de la tele, no me jodas.»
Un rato después…
Anzola sale de vuelta al despacho tras Fabián.
Anzola resopla mientras sigue a Fabián de un lado a otro.
Anzola dice: «te estás volviendo majara, macho. para qué tomaste rx de sus pies? suponiendo que sea sarcoma de tejido blando, no va a atacar sus pies en esta etapa.»
Fabián sale del cuarto de revelado con las placas en la mano.
Anzola entra tras él en el despacho.
Fabián cambia las radiografías.
anzola dice: «que te descuenten a ti los exámenes de más, tio. Yo no tengo nada que ver con eso, ¿eh?»
Fabián resopla, concentrado en las radiografías.
Dices: «cierra la boca un minuto, macho.»
anzola alza las cejas por el tono y se queda de pie en la jamba de la puerta.
Fabián se gira de forma intempestiva y coge el auricular del teléfono, marcando una extensión a toda prisa.
Anzola se exaspera y se marcha.
El teléfono da tono.
En el laboratorio de Urgencias han descolgado la llamada.
Dices por teléfono, «Natsu?»
Natsu te dice por teléfono, «Sí… el doctor Fábrega, ¿cierto?»
Dices por teléfono, «Sí. Escucha, la muestra del paciente infantil Benxamín Álamo… necesito que realiceis un conteo de reticulocitos y un hemograma, por favor.»
Natsu te dice por teléfono, «motivo?»
Dices por teléfono, «diagnóstico de anemia aplásica para diagnóstico diferencial de FOP Plus.»
Natsu te dice por teléfono, «De acuerdo, pero llevará su tiempo.»
Dices por teléfono, «comprendo. Hay posibilidad de hacer el exámen genético para confirmar?»
Natsu te dice por teléfono, «hablaré con el jefe de laboratorio y la residente de bioquímica, le aviso cuando tenga respuesta.»
Dices por teléfono, «De acuerdo.»
Natsu cuelga la llamada.
Fabián pone el auricular en su sitio, se fija en que Anzola se ha ido y alza la voz para llamar a Almudena.
almudena entra en el despacho.
Almudena dice: «dígame, doctor.»
Dices: «Llama al doctor Anzola, dile que necesito que venga porque hemos de hablar con la madre del niño del box 1.»
Almudena asiente y sale del despacho.
Un rato después…
Anzola entra en el despacho.
Anzola se deja caer en una silla, mirando a Fabián.
Fabián mira a Anzola.
Dices: «anda y mira los metatarsos de los dedos gordos de ambos pies, anda.»
Anzola hace una mueca y se levanta.
Anzola enciende el negatoscopio y mira las radiografías de ambos pies.
Anzola murmura: «Hostia puta, la madre que lo parió.»
Anzola se fija en que la forma y la calcificación de ambos metatarsos es anómala. Los cambios son sutiles pero perceptibles con la observación detallada.
Anzola apaga el negatoscopio, se gira y se deja caer de nuevo en la silla.
Anzola mira a Fabián y bufa.
Fabián se inclina hacia atrás en la silla.
Fabián alza las cejas, mirando la expresión de su colega.
Dices: «¿qué?»
Anzola baja la mirada.
Anzola murmura: «me acabas de hacer perder 100 pavos.»
Murmuras: «hijo de la gran puta, con quién apostaste esta vez?»
Anzola se acomoda la camisa del pijama sanitario bajo la bata.
Fabián se levanta, arrastrando la silla hacia atrás.
Anzola lo imita sin querer revelar con quién ha perdido la apuesta.
Fabián lo mira de reojo.
Murmuras: «igual lo voy a saber, cabrón. Ahora vamos, hemos de informar a la madre.»
Anzola lo mira.
Anzola dice: «No quieres esperar al exámen genético?»
Fabián niega con la cabeza.
Dices: «tiene historial reciente de varias infecciones de larga duración y poco tiempo entre unas y otras. viste comollegó y como sangraba. Viste las radiografías, tiene el brazo izquierdo inmovilizado, pero dudo que sea por el cristal, además, has visto las imágenes, puedo esperar a confirmar la anemia, lo que no tardará mucho…»
Fabián mira su reloj.
Anzola inspira despacio, acercándose al box.
Dices: «pero dudo que el diagnóstico cambie milagrosamente.»
Ambos médicos entran al box, la madre se gira y al verlos, traga grueso presintiendo malas noticias.
Fabián mira al niño, dormido, recostado de costado.
Nina inspira profundo y sale del box, los médicos la siguen.
Fabián camina hacia las sillas del pasillo, Nina le sigue y se deja caer en una.
Anzola se sienta a su lado izquierdo, mientras Fabián se sienta al derecho.
Nina se aprieta las manos intentando controlar los nervios.
Nina habla con voz quebrada.
Nina dice con acento asturiano, «dígame, qué es lo que tiene mi Benxamín… porque tiene algo, ¿no es verdad?»
Fabián mira a la mujer a los ojos.
Dices: «Falta el resultado de unos exámenes de sangre, pero todo lo que hemos visto nos dice que Benxamín tiene una enfermedad muy poco frecuente que se llama Fibrodisplasia osificante progresiva… La llaman la enfermedad del hombre de piedra»
Nina empalidece llorando cada vez con más fuerza escuchando la explicación de Fabián.
Fabián adopta un tono más suave, intentando que la mujer se calme un poco.
Dices: «Esta enfermedad hace que el cuerpo de Benxamín repare sus lesiones formando hueso donde debería haber solo músculo u otro tipo de tejidos. Cada vez que se cae, que tiene alguna herida, que se le pone alguna vacuna, su cuerpo forma hueso.»
Nina habla, ahogada por el llanto.
Nina dice con acento asturiano, «no entiendo… cómo es que mi Benxamín está así tan enfermo? Yo siempre cuido de él, estoy pendiente de todo, de que coma bien, de que haga su siesta… de que tome su medicación si se enferma.»
Anzola dice: «Esta es una enfermedad hereditaria, señora. Muy poco frecuente. No es porque usted no cuide de su hijo, es que está en sus genes.»
Nina mira a Anzola con los ojos llenos de lágrimas.
Nina dice con acento asturiano, «pero vosotros podeis hacer algo, ¿no? Cambiarle eso que decís de los genes, darle una medicina, ¿no?»
Fabián mira a la mujer y niega con la cabeza.
Dices: «Escuche, Nina. Esta enfermedad no tiene cura. Podemos darle alguna medicación para que mejore la inflamación de sus articulaciones y si su problema de anemia no es grave, podremos hacer alguna transfusión de sangre, pero el seguirá con esta enfermedad.»
Nina tiembla mientras sigue llorando.
anzola dice: «ahora mismo lo más urgente es operarle para extraer el cristal y determinar lo de su anemia. si todo sale bien, puede tener más años de vida; solo tendrá que cuidar que no sufra más caídas y notificar a los médicos para que estén al pendiente y escojan los tratamientos menos invasivos.»
Fabián habla sin dejar de ver a la mujer a los ojos.
Dices: «Lo que nos preocupa en este momento es su anemia. No voy a mentirle, Nina. Este tipo de anemias pueden ser muy graves y requerir un transplante de médula ósea y si no se realiza, podría morir. El problema, es que dada la enfermedad de Benxamín, cualquier cosa que le hagamos a su cuerpo puede hacer que su estado empeore y su cuerpo vaya poniéndose rígido y pierda movibilidad.»
Nina se lleva las manos a la cara, llorando, desconsolada.
Nina dice con acento asturiano, «Es un niño, Mi dios bendito ¿qué voy a hacer? Hoy mismo esto ha sido un accidente dentro de casa. Los vecinos rompieron mi ventana con un pelotazo… Benxamín quería salir, pero no lo dejé porque no quería que se enfermase más con el frío… y él, él resbaló y cayó sobre los cristales… No tuve tiempo de limpiarlos, no tuve tiempo….»
La mujer llora, estremeciéndose.
Nina dice con acento asturiano, «Y si eso que decís de la anemia es grave, mi niño se me va a morir? Se me va a morir mi Benxamín?»
Fabián se mantiene sereno, hablando con la mujer.
Dices: «si los resultados dicen que su Anemia es grave, sí, podría morir, Nina. Podemos intentar hacer el transplante de médula lo que podría mejorar el pronóstico. sin embargo, la zona donde hagamos la intervención, incluso la zona donde ahora tiene alojado el cristal se volverán hueso. Eso le va a traer problemas de movibilidad con el brazo y parte de la espalda, pero podría sobrevivir aún así, e intentar llevar una vida como otros niños haciendo adaptaciones.»
Anzola se levanta.
Anzola dice: «iré a prepararme para la operación.»
Nina mira al médico irse.
Nina mira a Fabián.
Nina dice con acento asturiano, «¿Y si no le operais, ¿cuánto tiempo puede seguir conmigo?»
Fabián aprieta los dientes.
Fabián habla con firmeza.
Dices: «El tiempo que su cuerpo resista la infección, Nina. Verá. las infecciones que ha tenido últimamente son porque su médula no produce la suficiente cantidad de glóbulos blancos, que son los que atacan las infecciones. su cuerpo no puede defenderse de forma natural. Si no sacamos el cristal, no solo podría volver a sangrar de forma incontrolable, va a infectarse la herida; sin mencionar lo doloroso que va a ser, ¿lo entiende?»
Nina traga grueso.
Nina dice con acento asturiano, «pero si me dais los antibióticos y yo se los doy como lo receteis, puede irse la infección, no? Eso me dijo la pediatra la última vez.»
Fabián asiente.
Dices: «Es posible que su cuerpo reaccione a la medicación si lo mantenemos aquí en el hospital, pero tarde o temprano la anemia lo matará, Nina. No podremos tenerle hospitalizado siempre. Una vez que se lo lleve, cada vez que se golpee, si se llega a arañar o cortar. Incluso, si le tratan en otro hospital y no saben que tiene esta enfermedad, su cuerpo se defenderá de la única forma que puede y en lugar de vivir muchos años más, morirá más temprano que tarde.»
Nina se abraza a sí misma, Meciéndose adelante y atrás.
Fabián la observa, espectante.
Paloma se acerca con varias hojas en la mano.
Paloma dice con acento almeriense, «doctor, han enviado los resultados del niño del box 1.»
Fabián alza la mirada y extiende la mano.
Paloma le da los papeles y se aleja.
Fabián comienza a leer y susppira.
Nina mira la cara del médico y sabe que las noticias son malas.
Nina dice con acento asturiano, «Dígame lo que sea, doctor.»
Fabián dobla los papeles.
Dices: «tiene Benxamín algún hermano, hermana, primos hermanos?»
Nina traga grueso y niega.
Nina habla con la voz temblorosa.
Nina dice con acento asturiano, «mi marido murió durante el conflicto. él era hijo único… pensamos en darle un hermanito a mi Benxamín, pero estalló el conflicto y…»
Nina rompe a llorar.
Nina dice con acento asturiano, «pero podeis usarme a mí, ¿verdad? Podeis tomar mi sangre y mi médula, lo que necesiteis… yo soy su madre, yo le doy lo que sea.»
Fabián piensa cómo explicarle a la mujer que ella no puede ser donante.
Fabián habla evitando usar términos muy complicados en un tono que intenta ser tranquilizador.
Dices: «Escuche, Nina. En los casos como el de Benxamín, la primera opción de donación se busca en los hermanos, si existen, porque hay más posibilidad de que la compatibilidad sea muy alta, o sea, que la médula se parezca a la de Benxamín.»
Nina lo observa, apretándo la camisa del pijama sanitario.
Nina dice con acento asturiano, «pero yo soy su mamá, yo lo tuve en mi tripa, ¿cómo no voy a servir?»
Fabián sostiene los papeles en la mano mientras mira a Nina.
Dices: «Nina, usted ha aportado una parte de usted a Benxamín, pero es solo una parte, faltaría la parte de su marido. si usásemos su médula, el cuerpo de Benxamín no la vería como algo bueno, sino como algo que tiene que atacar. Incluso su médula podría rechazar al cuerpo de Benxamín. Para que el transplante funcione, la médula del donante tiene que ser muy parecida a la de Benxamín, ¿me sigue?»
Nina sigue retorciendo la camisa del pijama.
Nina dice con acento asturiano, «a mi médula le falta una parte para que se parezca a la de mi Benxamín. Por eso no va a servir.»
Dices: «sí, es así.»
Nina se lleva las manos a la cara una vez más.
Fabián se pone de pie.
Nina deja caer las manos en su regazo, abatida.
Dices: «Hablaré con el doctor anzola para que proceda a operar a Benxamín si usted lo autoriza. Iniciaré los trámites para la búsqueda de donantes; haremos todo cuanto podamos, Nina.»
Nina mira a Fabián sin decir una sola palabra.
Nina se pone de pie al escuchar que Benxamín llora dentro del box.
Fabián se le acerca a la mujer y la detiene un instante.
Dices: «Lucharemos si usted lucha, Nina. debe decidir ahora.»
Nina mira hacia el box y luego a Fabián.
Nina cierra los ojos un momento.
Nina dice con acento asturiano, «ayudad a mi Benxamín. Y que sea lo que Dios quiera.»
Fabián suelta a Nina y se gira a toda prisa.
Nina entra en el box para calmar a su hijo.
Media hora después, Benxamín era ingresado en qirófano.