Nueva Escena de Rol: Hay Que Hacer Cosiñas

Punto de vista: Pepi.


Un pisito confortable
Es una pequeña vivienda con una habitación y su baño incluido. El salón se integra de manera funcional con la cocina, la cual incluye los electrodomésticos necesarios para brindar cierta comodidad que, acompañados por unos muebles sencillos de madera de cerezo, le dan un toque especial al conjunto.
Ves Sofá tapizado de dos plazas con Chaise Longue., Una chimenea decorativa de piedra, Una mesa rectangular de madera de roble, una silla vintage de piel envegecida, Un jarrón de cristal irisado, Un cuadro con un paisaje boscoso, y Una lámpara de sal en forma de iceberg aquí.
tocan el timbre.

Anukis maulla, subiendo al regazo de la mujer.
Dices con acento gallego, «Momentiño, enseguida voy.»
Pepi se levanta cogiendo al gato entre los brazos con cuidado.
Pepi abre la puerta.
Mijail está sonriente con un ramo de flores silvestres en la mano.
Mijail mira a Pepi y la sonrisa se le borra de golpe.
Pepi tiene los ojos hinchados y enrojecidos.
Pepi se inclina y deja al gato en el suelo.
Anukis apoya el culo en el suelo y maulla varias veces.
Mijail dice con acento ruso, «tú deja pasarme dentro? Yo voy si tu prefiere soledad.»
Pepi niega con la cabeza y abre más la puerta.
Mijail pasa y luego mira las flores sin saber qué hacer con ellas.
Pepi se fija en las flores.
Pepi extiende los brazos para cogerlas.
Mijail se fija en las marcas que la mujer tiene en los brazos y su rostro se ensombrece.
Mijail cierra la puerta con cuidado y despacio, toma a Pepi de una mano y la lleva hasta el sillón del salón.
Mijail dice con acento ruso, «Yo ponerte flores en agua, ¿sí?»
Pepi asiente.
Mijail se acerca hacia la cocina y busca algo que le sirva para poner las flores.
Pepi se levanta y se acerca a la cocina, busca en un gabinete un jarrón de cuello alto.
Mijail lo toma con cuidado dejando las flores en la encimera y abre el grifo para ponerle agua.
Pepi quita el papel transparente y arregla las flores con cuidado.
Dices con acento gallego, «son muy bonitas, Mijail. No te hubieses molestado.»
Mijail nota que la mujer está diferente, con el ánimo apagado.
Mijail dice con acento ruso, «Tú quiere contar me que pasa ti? Mijail bueno para escuchar.»
Pepi rompe a llorar una vez más.
Mijail se acerca a ella muy despacio por si fuese a rechazarlo.
Pepi alza la mirada y se seca las lágrimas torpemente con el dorso de la mano.
Mijail la toma por los hombros y la acerca hacia sí.
Pepi hunde su rostro en el torso del hombre y sigue llorando.
Mijail la abraza en silencio, mientras le frota la espalda con mucha delicadeza.
Pepi se va calmando poco a poco.
Pepi se separa del hombre y lo mira, con el rostro enrojecido y los ojos llenos de lágrimas.
Mijail le pasa el pulgar por los pómulos con delicadeza.
Mijail dice con acento ruso, «cuenta a mi. que pasa, pequeña tishka.»
Pepi habla con la voz entrecortada por la emoción.
Dices con acento gallego, «ay, Mijail, que soy la más torpe de la vida… que queriendo ayudar he hecho más mal que bien, porque soy tonta, Mijail, soy tonta y no pienso con esta cabeciña que mi dios bendito me dio.»
Mijail toma de la mano a Pepi y la lleva de vuelta al sillón.
Pepi se ve muy angustiada y retuerce el pequeño delantal entre las manos sin parar.
Mijail se sienta frente a ella.
Mijail dice con acento ruso, «tú empieza por comienzo y cuenta despacio, sí?»
Dices con acento gallego, «me ha dicho el Jacinto que mientras vigilaba el portón vio como se llevaban a empujones a la chavaliña esta de por ahí, la ciegueciña que anda siempre con la otra bonita de por tu tierra, que te he contado de ellas, te acuerdas?»
Mijail asiente con la cabeza.
Mijail dice con acento ruso, «por qué llevan chica? ¿quién lleva?»
Pepi recuerda al doctor Humberto y se pone pálida.
Mijail la observa en detalle y se levanta a por un vaso con agua.
Mijail regresa y le da el vaso a Pepi.
Pepi coge el vaso con manos temblorosas.
Pepi toma un poco de agua.
Dices con acento gallego, «la gente esa del imperium para los minusválidos. te acuerdas que te dije que estaba ayudando a un doctorciño de ahí? el de la planta 18?»
Mijail vuelve a asentir adoptando gesto adusto.
Pepi inspira profundo.
Dices con acento gallego, «Pues es que ayer el doctorciño llegó con una cara de haber visto todos los muertos del cementerio y eso me supo mal, porque si el doctorciño se enferma y se pone malo, quien va a cuidar del Eloy? de los otros chavaliños que están ahí? Incluso de la otra ciegueciña que está tan malita de su mente, Mijail? entonces yo le dije que le ayudaba, que si quería contarme y me dijo, que estaba preocupadiño por esta chavaliña, que porque estaba perdida aquí en la torre… imagina, perdida, si ella está tan bien con la chica que te digo del 13-B, que hasta la chica del doctorciño de los huesos la cuida y la acompañan siempre.»
Mijail la escucha con atención sin interrumpirla.
Pepi toma otro poco de agua, mientras Anukis se frota contra sus piernas.
Dices con acento gallego, «entonces, yo le expliqué que no, que no tenía que preocuparse porque la chavaliña estaba ahí casi siempre, con las chicas de la planta 13 y el doctorciño…»
Pepi se corta un poco y se roza los brazos en donde tiene las marcas.
Mijail se fija en sus movimientos y se enfada, pero disimula para no asustarla.
Mijail dice con acento ruso, «tú ahora en casa y con Mijail, yo no lastimar te de marcas y golpes, tú cree a mí, sí?»
Pepi lo mira sin comprender.
Dices con acento gallego, «qué dices, Mijail, si tú no matas ni esas mosquiñas tan molestas…»
Mijail esboza una sonrisa torcida y asiente.
Mijail dice con acento ruso, «Pero tú cuenta a mi, cuenta.»
Pepi suspira.
Dices con acento gallego, «Pues el doctorciño se puso muy nerviosiño porque además el Eloy es que ya sabes, es tan curiosiño y todo lo quiere mirar, se salió del piso… pero no fue su culpa, no, yo es que he sido una descuidadiña y no cerré la puerta y pues claro, nos vio y se salió.»
Mijail la invita a que le siga contando con un gesto de la mano.
Dices con acento gallego, «Pues claro, como el doctorciño se puso así todo nerviosiño me cogió por los brazos y el Eloy se puso nerviosiño también… menos mal que no se pelearon ni nada, porque es lo que te digo, si el doctorciño se pone malo quien les va a cuidar?… entonces pues yo quise que el doctorciño se quedase más tranquiliño y le dije lo que sabía y me dijo el Jacinto que fueron ahí y se la llevaron no sé a donde.»
Mijail asiente, sacando sus propias conclusiones.
Pepi toma otro poco de agua y comienza a llorar de nuevo.
Dices con acento gallego, «Yo le dije al doctorciño que ella estaba bien cuidada, que no se preocupara pero él igual se la llevó… y cuando fui a preguntarle a la chica del doctorciño de los huesos, me gritó que me fuera cuando le dije lo que había pasado, que yo era una …»
Pepi se queda en blanco intentando recordar lo que Kiara le dijo, pero le resulta imposible repetirlo.»
Mijail le toma de la mano para reconfortarla.
Dices con acento gallego, «me dijo cosas muy feas, Mijail y esa chica no es así, los de por ahí siempre han sido muy educadiños conmigo, y ella incluso me corrió. el doctorciño de los huesos me dijo que la disculpase, que estaba nerviosiña también y pues yo pienso, tiene que ser que hice algo muy horrible, Mijail porque ella no fue nunca así…»
Pepi se intenta secar las lágrimas con la otra mano, pero tiene el vaso, así que lo deja en la mesita.
Anukis se sube a su regazo y se enrosca haciéndose un ovillo.
Pepi se fija en el gato y lo acaricia.
Pepi alza la mirada.
Mijail le da un apretón en la mano.
Dices con acento gallego, «Y si es verdad que le harán algo malo a la chavaliña? Yo es que no entiendo, Mijail, se supone que ahí le cuidan, yo he visto al doctorciño pendiente de que todo esté limpio, que los chavales coman, que la ropa esté limpia, que fue lo que hice tan feo?»
Dices con acento gallego, «Por qué la chica del doctorciño de los huesos me dijo esas cosas tan feas? que por mi culpa la chavaliña se podía incluso morir, que le había enviado al infierno… Yo no sé donde la llevaron, Mijail, le pregunté al doctorciño pero no me dijo nada y ahora yo me muero de la angustia, porque no entiendo qué pasó. Yo solo quería que el doctorciño estuviera tranquiliño, porque cuando se pone así nerviosiño pues se pone gruñonciño y Eloy como que también. Tú me entiendes, Mijail, verdad? tú sí me crees que yo no quería hacerle mal a nadie, menos a esa chavaliña tan mona, si mi Anukis se volvía loqito por ella.»
Mijail asiente con la cabeza y le sigue tomando de la mano.
Mijail dice con acento ruso, «tu no tonta, ni mala, tishka, porque tú persona buena y amable, sí?»
Pepi respira profundo.
Mijail dice con acento ruso, «Yo cuenta muchas cosas de vida en rusia, tú recuerda?»
Pepi asiente con la cabeza.
Anukis mueve las orejas cuando Pepi lo acaricia.
Mijail dice con acento ruso, «tu acuerdda que yo cuenta que pueblo ruso engañado mucho tiempo, no?»
Pepi aprieta los labios y asiente.
Mijail la mira a los ojos, convencido.
Mijail dice con acento ruso, «Pues aquí mismo igual que rusia. si tu engañado tú no puede saber, no puede hacer.»
Dices con acento gallego, «entonces allí no les cuidan? pero el doctorciño siempre vigila todo que esté perfecto.»
Mijail asiente con la cabeza.
Mijail dice con acento ruso, «Puede que yo equivoco, pero ahí tener encerrados, ¿no? No salir, no nada. No entrar nadie, no ver allí nadie. eso no puede bueno para salud.»
Mijail se señala la cabeza.
Pepi lo mira, desconcertada.
Mijail dice con acento ruso, «cuando corazón bueno, no golpes, no rabia contra personas, no daño, sí?»
Pepi lo mira sin entender.
Mijail se frustra un poco y le señala sus cardenales.
Pepi se mira los brazos, siguiendo lo que Mijail le señala con los dedos.
Mijail dice con acento ruso, «eso no bueno, personas si marcar otras personas no controlar aquí.»
Mijail se señala el corazón.
Dices con acento gallego, «entonces, tú crees que allí les tratan mal? Crees que ese doctorciño les hace algo malo?»
A Pepi le tiembla el labio inferior un poco de pensar que el doctor le haga daño a los jóvenes que tiene recluídos.
Dices con acento gallego, «Mi Dios Bendito, entonces sí he hecho algo muy horrible, Mijail, he hecho algo muy horrible…»
Pepi se lleva las manos a la cara, tapándose los ojos.
Mijail le coge de ambas manos.
Mijail mira a la mujer a los ojos.
Mijail dice con acento ruso, «tú piensa que yo mentir con serias cosas?»
Pepi niega con la cabeza.
Mijail dice con acento ruso, «bien… tú cree que yo seguro que no mala persona tú, ni hacer cosas para daño. solo no saber cosas, como pueblo de rusia que yo cuenta.»
Pepi exhala el aire
Mijail dice con acento ruso, «si tu quiere, yo averigua por chica para tu tranquila, pero si tu no llorar más.»
Mijail le suelta una mano y le acaricia con ternura el rostro.
Anukis ronronea y salta del regazo de la mujer.
Dices con acento gallego, «Eres tan bueno, Mijail.»
Mijail niega con la cabeza.
Mijail dice con acento ruso, «solo ver cosas con ojos distintos.»
Mijail dice con acento ruso, «Ahora yo preparate un comida para fuerza y descanso y luego mirarte marcas, sí?»
Pepi asiente, un poco más serena.
Mijail se levanta y se dirige a la cocina.
Anukis maulla y ronronea restregándose contra las botas de su pantalón.
Mijail se agacha y lo coge con cuidado.
Mijail dice con acento ruso, «Tu ocupa de la tishka, yo recompensa te con mucha buena comida de gato.»
Anukis maulla y se remueve.
Mijail lo deja en el suelo y con parsimonia, Anukis se acerca al sillón donde está Pepi.
Mijail lo mira y sonríe.
Anukis salta a la mesa y luego al regazo de Pepi, maullando y frotándose contra sus manos.
Mijail sigue hacia la cocina.
Dices con acento gallego, «Anukis mío, siempre tan traviesiño.»
Pepi coge al gato y se lo acerca al pecho.
Anukis frota su cabeza contra el pecho de la mujer y maulla.
Pepi lo coge en brazos y se levanta.
Pepi mira a Mijail haciendo la comida mientras canta bajito en ruso.
Pepi habla muy bajito con Anukis.
Murmuras con acento gallego, «somos afortunados, Anukis mío, porque hay una gente en esta vida, es que hay una gente en esta vida… Gracias a mi dios Bendito no todos son así, si no, mira tu al Mijail, que es un sol.»
Anukis ronronea y luego maulla.
Murmuras con acento gallego, «Si, Anukis mío, Mijail tiene razón, ya no hay que llorar más. Ahora hay que hacer cosiñas, hay que hacer cosiñas.»