Nuevo relato de Steve. Encuentros y desencuentros 25: Un fondeadero en el Pacífico

Un fondeadero escondido en la costa del pacífico mexicano.

Te encuentras en una pequeña ensenada de arena coralina; puedes ver dos barcos de excelente factura fondeados aquí, ya que tiene el suficiente calado para albergar varias embarcaciones.
Las aguas son calmas y un pequeño río suple las necesidades del agua dulce de la marinería; varias construcciones muy bien camufladas prestan la asistencia necesaria a las reparaciones de media complejidad y albergue para descanso del personal del lugar.
Una pequeña pista de tierra se interna en el continente por donde circulan todo tipo de vehículos sin ningún inconveniente.
Uno de los barcos está siendo cargado con varios sacos de lingotes de oro y pedrería en general que ha sido recuperada de algún lugar; además, lleva provisiones para los tripulantes y los pasajeros que lo abordarán. Tiene bandera portuguesa; en los costados lleva escrito Victoria en color negro sobre fondo gris claro.
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Era hora de partir. La gente había sido seleccionada con extremo cuidado a fin de seguir los nuevos principios en que nos basaríamos de ahora en adelante para funcionar. Necesitábamos sangre fresca para poder desarrollar nuestros intereses en Europa. Era preciso cumplimentar una serie de estrategias para luego reforzar las operaciones en México, concernientes a destruir el poderío de las multinacionales, así que nos tomaremos esto como un reto y una forma de aprender más.
Partiremos con el suficiente capital, repartido en varios lotes de lingotes y otros bienes que procederemos a vender en algunos puntos de nuestro recorrido. La idea es reunir el suficiente dinero en euros antes de llegar a España para iniciar las operaciones y dejar lo demás en reserva para ventas cuidadosas en Grecia y otros maíces menos llamativos.
Llevaré en mi caja de seguridad 2 millones de euros que ya teníamos legalizados para gastos iniciales del equipo y armamento básico. Las armas de alto alcance las reservaremos para un uso posterior, de ser necesario.
Aunque vamos a trabajar de forma legal, no podemos deshacernos del pasado por completo; y no somos ningunos idiotas para no garantizar nuestra seguridad si llegase el momento, por lo que los hombres que llevo conmigo son de una hechura especial.
Navegaremos hacia el canal de Panamá y luego tomaremos el Atlántico para llegar al puerto de Cádiz, ya que parece ser uno de los pocos puertos seguros que no está en control directo de nadie por lo que podremos atracar sin ningún inconveniente y así el barco y desde luego, nosotros, podremos seguir manteniendo un bajo perfil.
Dejo constancia aquí de que partiremos esta noche al amparo de la oscuridad hasta salir a aguas internacionales donde desplegaremos el velamen para aprovechar la brisa favorable a nuestros propósitos.
España, ahí vamos.