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Nueva escena de rol: La luna en la tierra 3 (El girasol renace)

Punto de vista: Fiorella

Abro los ojos muy despacio, la luz fluorescente del bendito techo me agobia y esto hace que de un quejido.

EN un minuto los ojos marrones de mi hermana me escudriñan y una gran sonrisa le ilumina el rostro moreno.

Recientemente ha perdido su trabajo en la tienda de Enma, pero lo compensa trabajando fuerte para un restaurante vendiendo hamburguesas y llendo a la universidad.

Trisha y yo nos llevamos bastante mal, pero en el fondo sé que se preocupa por mí, es simplemente que me tiene algo de celos, o bueno esa es mi teoría.
Me restriego los ojos, presto mayor atención y veo un gatito de peluche en sus manos, o no? se está… moviendo?
Trisha dice con acento madrileño: «Mejor c´llate que lo he metido en mi bolso, si se catan estamos en una movida gorda.
Veo como vuelve a meter el gatito alvino en su volso y a continuación sale de la habitación, le pasa el volso a alguien que no veo muy bien y me quedo completamente sola.

Tengo las gafas empañadas y no veo muy bien, además de estar tiritando y tener mucho frío.

Tengo un cosito de suero conectado por vena y veo entrar a una enfermera a la habitación.

Dulce dice con acento italiano: «Ciao, principesa Veamos, cómo te llamas?»
Dices: «Me llamo fiorella García, vivo en la torre alta de plaza españa y mi casa está en la planta número 23.
Dulce asiente con una gran sonrisa.
Dices: «Tengo una hermana llamada Trisha, mi papi se llama Manuel y mamá se llama Soledad y son policía y soldado, mi hermana es estudiante de botánica».
Dulce anota todo lo que le digo en una pequeña libretita, luego me quita las gafas, las limpia y me las vuelve a poner.
Dulce dice con acento italiano: «Perfecto, principesa, pues ya estás perfecta para que te vea tu mami, vale?»
Asiento mientras noto como el mareo se me va pasando despacio, la enfermera me deja una cajita de zumo para… no sé para que pero me la bebo.
Veo entrar a Luna y me maravillo una vez más con su piel blanquísima, yo heredé la piel morena de mi madre y las pecas de papá, al igual que sus ojos, Trisha es todo lo contrario a mí.
Luna dice con acento peruano: «Hola, bonita, cómo estás?»
Sonrío, adoro que me digan bonita.
Dices: «Bien, y tú?
luna juega nerviosamente con su flequillo, observo las mechas azules que le cubren el cabello y comprendo la razón por la que Sol quiere ser como ella.
TIene un halo de misterio que la rodea y me fascina al igual que fascinaría a cualquiera.
Luna pone una blanca mano en mi brazo, tiene mas o menos seis pulseras en el brazo, algunas de cadenas y otras de piedrecitas, pero la que más llama mi atención es una de piedrecitas de colores.
La toco a toda velocidad con la otra mano, tengo las uñas sucias de jugar con plastilina, aunque lo que más me gusta son los puzles.
Luna sigue mi mirada y se quita la pulsera.
Luna dice con acento peruano: «SSon cuarzos sirben para recolectar energía y…»
De repente me mira como si hubiese hablado demasiado y se vuelve a poner la pulsera, cierra los ojos y luego se encamina a la puerta de la habittación, la abre y entra Sol. Se ve muy guapa con el rostro descubierto.
Sol se me acerca corriendo, me fijo en su vestido azul. Hablamos un rato hasta que Dulce vuelve y me dice que me puedo marchar a casa.

Salgo y veo a mamá en la puerta del hospital, tiene su uniforme policial y la placa puesta, el cabello sugeto en una tensa cola de caballo y la mirada preocupada y enfadada, aunque su enfado no parece estar dirigido a mí ni a mi hermana.
A su lado veo a papá y el corazón se me acelera, es raro ver a papá aallí, defino que lo que me ha sucedido fue grabe.
Dices: «Papi!»
Salgo corriendo hacia él y lo abrazo. Sol va a mi lado y se queda mirando a sus padres, justo al lado de los míos.
Soledad dice con acento argentino: «Bueno, señora Allen, nos vemos mañana en el colegio de las chicas para hablar con los López, lo que no voy a permitir es que me vean la cara de boluda y me vengan a joder a la nena».
Papi me suelta y Veo a trisha mirando con lo que parece envidia a Luna, Trisha cada vez tiene una personalidad más cerrada, anda con gente rara y no me gusta que casi no esté en casa.
Mamá me mira y me sonríe, se me acerca y me abraza, hace un año que se ha hecho un flequillo chulísimo que le enmarca el rostro.
Mis padres estuvieron a punto de separarse pero lo han arreglado. Fue una época horrible, pero bueno, por suerte se ha terminado.
Soledad dice con acento argentino: «Cómo te sentís, nenita? tengo algo para vos».
Dices: «De verdad? qué es?»
Mamá saca una volsita de chuches de su volsillo y me los entrega, los ocho salimos del hospital, yo en brazos de papi y nos acercamos a nuestros coches.
Trisha se sube sin despedirse de los Allen, yo me abrazo a Sol y a Luna y las veo subirse a su coche.
Mamá ha trabajado muchísimo para que tengamos este coche
Veo a papá mirarla con afecto y a trisha sacar su móvil, yo también saco el mío y observo mensajes de Saru.
Whatslife:
Saru: Lo siento, ciela, pero es que teníamos que darle una lección a sol. Nosotres no estamos de acuerdo con el extremismo.
Saru: Ciela? estas?
Saru: OYE
saru: Joder, ciela, me haces sentir irritade, he visto k los medicos han venido a por ti y me siento preocupade.
Saru: como estas
saru: ciela?
Saru: contesta
*fin del whatslife*
Dejo el móvil a un lado, me siento muy enfadada con Saru, y comprendo a Sol, encima es que me lo había dicho, joder, como me fastidia.

Miro de reojo el móvil de trisha y sonrío al ver que observa un video de BlanK, la globaltuver de moda.
Soledad dice con acento argentino: «Bueno, niñas bájense y suban para la casa, yo vuelvo a trabajar (mira a mi padre) QUerido, te podés quedar pendiente de Fiore?»
Papá asiente y sale del coche, me abraza y me saca del mismo.
Subimos al ascensor mientras Trisha observa a papá con cara de limón exprimido, Trisha solo quiere a mamá y es a la única a la que le rinde cuentas.
Entramos a casa y papá me lleva hasta mi habitación, me acuesta en la cama y siendo como es, un tipo de pocas palabras dice: «Duerme, hijita mía, duerme».

Papá se marcha y yo me acurruco hasta poder cerrar los ojitos.

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